El Consejo Federal de Inversiones pareció revivir ayer los febriles tiempos de 2001, cuando los gobernadores se daban cita allí para defender sus fondos de los embates de Domingo Cavallo, ministro por entonces de Fernando de la Rúa.
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Los tiempos cambiaron, pero no el empeño en batallar recursos, lo que ayer hizo mutar una cumbre de gobernadores y ministros de Economía que comenzó a desarrollarse a las 10 en un espacio de negociación directa con espadas de Mauricio Macri, encabezadas por Rogelio Frigerio, que desembarcaron sorpresivamente cerca de las 15 en el CFI cuando parecía que las conversaciones naufragaban.
El día arrancó con una reunión de ministros de Economía, mientras que desde las 11 inició el desfile de gobernadores. Dos de Cambiemos llegaron juntos -Alfredo Cornejo y Gerardo Morales- y otro de ese sello sorprendió con su queja adusta. "Hoy por hoy no aceptamos el acuerdo", disparó al ingresar el correntino Ricardo Colombi.
El neuquino Omar Gutiérrez entró en cambio sonriente, luego de que Frigerio le asegurara que no serán retocados los tributos a la actividad hidrocarburífera.
La necesidad de técnicos llevó a que las conversaciones entre gobernadores y ministros se unificaran en el 7° piso. El ámbito fue austero: café, agua y sandwiches.
Cuando llegaron Frigerio y su equipo, mantuvieron un largo encuentro con los gobernadores donde, en medio de un fuerte hermetismo, se destrabaron parte de los nudos de conflicto con las provincias.
Pasadas las 12 fue el turno de Miguel Pichetto, terminal de los gobernadores en el Senado. Ya había intervenido en otras cumbres.
Pero la novedad fueron los funcionarios de Macri que entraron raudamente a las 15, y que no habían participado hasta ahora en convites de gobernadores. Detrás entraron otras dos presencias inesperadas: un Juan Manuel Urtubey recién llegado de Salta y en remera -estuvo con Macri, con quien voló a Buenos Aires- y el chubutense Mariano Arcioni, a quien daban por ausente. El calor que mutó en fuerte lluvia y un simulacro de amenaza de bomba en la puerta del CFI completaron el febril pulso de una jornada intensa.
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