3 de enero 2017 - 00:00

Una guerra de mafias narco dejó 56 muertos en una cárcel de Brasil

Miembros de la Familia del Norte asesinaron brutalmente a sus rivales del paulista Primer Comando de la Capital. La violencia fue extrema: hasta arrojaron 6 cadáveres decapitados por encima de los muros.

ESPANTO. Policías de Amazonia recogen cadáveres de reclusos asesinados en el motín de Manaos. Sorprendió la brutalidad de los asesinos: hubo varios destripados y decapitados.
ESPANTO. Policías de Amazonia recogen cadáveres de reclusos asesinados en el motín de Manaos. Sorprendió la brutalidad de los asesinos: hubo varios destripados y decapitados.
Manaos - Un violento enfrentamiento entre dos mafias rivales en un penal de Manaos, capital del estado de Amazonas, terminó ayer en la peor masacre carcelaria registrada en Brasil en los últimos 24 años, con un saldo de al menos 56 muertos, varios decapitados, y con la inquietud sobre las fuerzas que se disputan el control de esos establecimientos y del narcotráfico en el país.

El motín comenzó en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj) en la tarde del domingo, cuando miembros del grupo Familia del Norte (FDN), que mantienen el control sobre la prisión, iniciaron una disputa con integrantes del Primer Comando de la Capital (PCC), originario de San Pablo pero que extiende sus negocios mafiosos por todo Brasil. La violencia duró 17 horas antes de ser sofocada.

La sublevación dejó un reguero de sangre en el presidio, donde decenas de personas fueron brutalmente asesinadas -con descuartizamientos y al menos seis decapitaciones incluidos- y amontonadas en diversas áreas comunes del complejo, situado en las afueras de Manaos. Los cuerpos de los degollados fueron arrojados por encima de los muros del presidio a la calle.

La mayoría de los asesinados son integrantes del PCC, la mafia más poderosa de Brasil, a la que la FND quiso mandar un "mensaje" sobre su poder en la región, dijo ayer el secretario de Seguridad Pública de Amazonas, Sérgio Fontes, en una conferencia de prensa.

"Sólo hubo muertes en un lado. La FDN masacró a los supuestos integrantes del PCC y algún que otro preso. No hubo contrapartida de la otra facción", precisó.

Para el secretario Fontes, la masacre revela que el problema del narcotráfico excede las capacidades de los estados y que debe ser encarado por el Gobierno de Michel Temer.

La Secretaría de Seguridad Pública de Amazonas confirmó que se trató de "la mayor masacre del sistema de prisiones" de la región y la principal matanza entre presos de la historia de Brasil, cuyas cárceles viven una situación crítica.

En la lista de tragedias carcelarias, sin embargo, sobresale la que en 1992 tuvo en una cárcel de San Pablo, popularmente conocida como Carandiru, en la que murieron 111 reclusos, la mayoría a manos de la Policía durante una invasión al presidio tras un motín.

"Infelizmente, estamos ante la mayor y más horrible masacre en presidios de Brasil", aseguró Epitácio Almeida, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Orden de Abogados de Brasil (OAB) en Amazonas, quien coordinó las negociaciones con los presos y trabajó por la liberación de 12 funcionarios y 74 reclusos que habían sido tomados como rehenes.

El secretario de Seguridad Pública resaltó que la reyerta en el complejo penitenciario es una muestra de la "guerra" que las facciones criminales iniciaron en busca de su "espacio" a nivel nacional, tanto dentro como fuera de los presidios. La tensión se intensificó en algunas cárceles de Brasil tras la ruptura el pasado año entre el PCC y el poderoso Comando Vermelho ("Rojo"), una banda criminal que controla el tráfico de drogas en Río de Janeiro y que es aliada de la Familia del Norte en la región de Amazonia.

La disputa entre ambos comandos dejó decenas de víctimas en 2016. Tan sólo en octubre, ocho presos murieron en una cárcel del estado de Rondonia tras una pelea entre miembros del CV y el PCC, apenas un día después de que otra reyerta entre las dos bandas dejara diez víctimas mortales en un centro penitenciario de Roraima.

"Esas organizaciones se alimentan principalmente del narcotráfico", añadió el secretario Fontes. "La disputa dentro de los presidios tiene una extensión de guerra fuera de ellos", agregó.

El Ministerio de Justicia de Brasil se puso a disposición de las autoridades de Amazonas para resolver la situación en el presidio y llegó a ofrecer la ayuda de la Fuerza Nacional antes de que la rebelión fuera sofocada.

El titular de la cartera, Alexandre de Moraes, ya había alertado el pasado octubre que la disputa entre facciones podría generar conflictos fuera y dentro de los presidios.

Brasil es criticado desde hace tiempo por las condiciones de hacinamiento y descontrol de sus prisiones. Se estima que sobre todo el PCC controla ampliamente muchos de los presidios en el país.

Brasil tiene la cuarta mayor población carcelaria del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, China y Rusia. A finales de 2014 la población carcelaria del país más grande de América Latina ascendía a los más de 622.000 personas.

Agencias EFE, DPA, AFP y Reuters

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