1 de junio 2018 - 00:00

Una matanza de 15 opositores agrava la crisis en Nicaragua

Sin fin. El levantamiento popular contra el Gobierno sandinista de Nicaragua comenzó el 17 de abril y, a pesar de la represión oficial, no para de crecer.
Sin fin. El levantamiento popular contra el Gobierno sandinista de Nicaragua comenzó el 17 de abril y, a pesar de la represión oficial, no para de crecer.
Managua - La acción de fuerzas represivas en tres ciudades de Nicaragua, que terminó con la muerte de 15 manifestantes y con heridas de diversa consideración a 218, provocó ayer conmoción en el país, dejó más complicado al Gobierno de Daniel Ortega, frenó en seco el proceso de diálogo nacional y derivó en indignadas condenas internacionales.

Con esas víctimas, registradas el miércoles en Managua y otras ciudades -pero anunciadas ayer-, asciende a 39 la lista oficial de fallecidos desde que iniciaron las protestas contra el Gobierno sandinista el 17 de abril, en principio por un intento de reforma previsional pero que, una vez retirado ese proyecto, se transformaron en una rebelión abierta contra Ortega, que debió volver a negar versiones de renuncia. Sin embargo, hasta el pasado 24 de mayo Amnistía Internacional (AI) cifraba ya en 83 las víctimas fatales del conflicto social.

La Iglesia Católica rechazó ayer retomar el diálogo entre el Gobierno y la oposición para acabar con las protestas que asuelan al país. Eso no ocurrirá, señaló la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), mientras "el pueblo siga siendo reprimido y asesinado".

En tanto, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, llamó ayer al Gobierno a detener la violencia de las fuerzas progubernamentales. "Condenamos los asesinatos cometidos por las fuerzas represivas y los grupos armados y nos solidarizamos con los familiares de las víctimas. Llamamos al Estado a detener la violencia de estos factores represivos", manifestó en un video.

Por otra parte, la Eurocámara condenó la "brutal represión" e instó a Managua a poner fin "a todos los actos de violencia" y a adoptar "una reforma electoral con miras a elecciones justas".

Por 536 votos a favor, 39 en contra y 53 abstenciones, los eurodiputados reunidos en Estrasburgo (Francia) urgieron también a los manifestantes y a las organizaciones opositoras a "que se abstengan de recurrir a la violencia durante el ejercicio de sus derechos".

Los episodios más graves ocurrieron en Managua, donde una gran manifestación opositora fue atacada por paramilitares armados. También hubo ataques y enfrentamientos en Chinandega (noroeste), Estelí (norte) y Masaya, al sureste de la capital.

En una conferencia de prensa con medios oficiales, el subdirector de la Policía, Francisco Díaz, dijo que entre los heridos figuran 36 agentes policiales "lesionados por armas de fuego".

Díaz atribuyó la violencia a "grupos delincuenciales" y afirmó que estos grupos atacaron en Managua el edificio del Ministerio de Economía Familiar, la oficialista Radio Ya y una financiera oficial.

La crisis se inició con protestas estudiantiles pacíficas en rechazo a una reforma al Seguro Social que afectaba a miles de trabajadores y jubilados, pero se extendió debido a la violenta acción policial y de fuerzas de choque contra manifestantes desarmados.

Agencias DPA y AFP

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