31 de agosto 2009 - 00:00

Una tarde redonda

Empezó ganando con un gran tiro libre de Buonanotte y terminó con la vaselina de Ortega. Además, volvió Matías Almeyda.

La pelota ya salió de la pierna derecha de Ariel Ortega que palpita el final. River ganó un partido complicado y su público terminó aplaudiendo la genialidad del «Burrito».
La pelota ya salió de la pierna derecha de Ariel Ortega que palpita el final. River ganó un partido complicado y su público terminó aplaudiendo la genialidad del «Burrito».
Lo que parecía una nueva decepción terminó siendo una gran tarde de River gracias a dos apariciones de Ariel Ortega, primero para asistir a «Keko» Villalva, y después para definir un contraataque con un toque sutil por arriba de Tauber.

En el partido River mostró sus dos caras: la de la capacidad individual de algunos de sus jugadores que pueden definir el partido por sí solos y la vulnerabilidad defensiva que tiene aún en superioridad numérica, porque Alustiza en total soledad los complicó toda la tarde y eso que lo marcaban entre tres.

Se anotaron siete goles, lo que indica que hubo ambición ofensiva y también errores defensivos. River lo empezó ganando con un tiro libre ejecutado con gran categoría por Diego Buonanotte, pero pagó muy caro sus errores defensivos y Chacarita lo empató al aprovechar Alustiza un despiste del juvenil Maxi Coronel, que perdió la marca del delantero y la pelota terminó en la red.

River volvió a ponerse en ventaja con un cabezazo de Cabral en un córner y parecía que se iba a ir al descanso ganancioso, pero otra vez Alustiza ganó las espaldas de los defensores y Vega lo tuvo que derribar. Penal y gol de Alustiza.

En el segundo tiempo River salió distraído y lo volvió a pagar caro, porque Chacarita casi sin proponérselo se puso en ventaja con un cabezazo de Facundo Parra en un córner.

Allí Gorosito se jugó sacando a Ferrari y poniendo a Mauro Díaz y después sacó a un inexpresivo Gallardo para poner a Villalva y jugar con 5 hombres de ataque.

Chacarita retrocedió sus líneas y buscó un contraataque para liquidar el partido, pero no contaban con la genialidad de Ortega, que primero puso un pase «bochinesco» entre líneas, para que Villalva eludiera a Tauber y empatara y después se acordó de sus tiempos de puntero derecho, desbordando con velocidad y habilidad para definir con gran categoría por sobre la cabeza de Tauber y redondear una tarde que será inolvidable por muchas razones: porque Ortega acrecentó su idolatría, porque volvió Almeyda después de 13 años y cuando llevaba 5 de retirado, porque Buonanotte volvió a demostrar su categoría y el «Keko» Villalva con sus 17 años es más que una promesa.

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