10 de diciembre 2012 - 00:00

Una visita a la “Lucia” de Cremona

La magnífica soprano rusa Ekaterina Bakanova, de 28 años, fue la Lucia en el Teatro Ponchielli.
La magnífica soprano rusa Ekaterina Bakanova, de 28 años, fue la Lucia en el Teatro Ponchielli.
Cremona, Italia - En una de las ciudades más musicales del mundo, conocida especialmente por su escuela de construcción de instrumentos de arco, la lírica también tiene su espacio, más precisamente en el Teatro Ponchielli que recuerda al autor de «La Gioconda», nacido no lejos de aquí. El drama romántico «Lucia di Lammermoor» de Gaetano Donizetti y Salvatore Cammarano fue la ópera elegida para cerrar el 2012, en una coproducción con otros teatros regionales pertenecientes al Circuito Lírico Lombardo.

La propuesta escénica de Henning Brockhaus se destaca por su austeridad: apenas una tela trabajada, una escalinata que ocupa prácticamente todo el escenario y como complemento imágenes de agua y fuego, y un vestuario «belle époque» (todo obra de Josef Svoboda). Si las partes son visualmente agradables, el todo parece haber sido regido más por una preocupación estética que dramática, y es sobre todo el clima y la emoción lo que brilla por su ausencia en esta puesta en escena, los personajes no parecen tener una evolución certera y las acciones superfluas están a la orden del día.

Es sobre todo en la presencia vocal y física de la magnífica soprano rusa Ekaterina Bakanova, de 28 años, que reposa la fuerza de esta producción. Su instrumento flexible, de gran belleza tímbrica, cuerpo y «squillo», se desplegó en todo su esplendor desde «Regnava nel silenzio» y culminó con gloria en la celebérrima escena de la locura, cuya «cadenza» (no original de Donizetti) fue ejecutada aquí con arpa.

Un escalón más abajo se ubicó el elenco masculino: Francisco Corujo, un Edgardo opaco pero correcto, Serban Vasile como Enrico Ashton (en una performance loable que fue creciendo en seguridad), Alessandro Scotto di Luzio, deslucido Arturo, y Giovanni Battista Parodi aportando autoridad como Raimondo. Una muy buena actuación del Coro del Circuito Lirico Lombardo dirigido por Antonio Greco y la mano segurísima y vital del muy joven Matteo Beltrami al frente de la Orchestra I Pomeriggi Musicali completaron con eficacia.



* Enviada Especial

Dejá tu comentario