10 de agosto 2009 - 00:00

UNASUR: ¿Tabaré será verdugo de los Kirchner?

El presidente Rafael Correa y su par de Bolivia, Evo Morales, participan de una ceremonia indígena en La Chimba, Ecuador, realizada ayer.
El presidente Rafael Correa y su par de Bolivia, Evo Morales, participan de una ceremonia indígena en La Chimba, Ecuador, realizada ayer.
El respaldo de Lula da Silva a la postulación de Néstor Kirchner como titular de la UNASUR no alcanzaba, anoche, para redibujar un mapa auspicioso que permita aplicar, con éxito, el plan de Rafael Correa de entronizar hoy en Quito al patagónico.

Con temario restringido y asistencia diezmada, el organismo continental se encaminaba ayer a agotar su cumbre en el traspaso de la jefatura pro témpore de Michelle Bachelet a Correa y a firmar declaraciones sobre Honduras y el pacto militar Colombia-EE.UU.

La ausencia del colombiano Álvaro Uribe, que evitó la cumbre de Quito para gambetear el castigo de sus vecinos «hostiles» -como les dice la prensa de Bogotá a Correa, Hugo Chávez y Evo Morales- es, apenas, un llamado de atención para el plan Kirchner.

El faltazo más inquietante respecto de la nominación del patagónico es el del uruguayo Tabaré Vázquez, que en estos días volvió a transmitir a modo de ultimátum que si se elige a Kirchner, su país evaluará la posibilidad de abandonar la UNASUR.

Anoche, se especulaba también con que tampoco viaje a Quito el peruano Alan García. Como se confirmó que no irá el mandatario de Surinam, de la cita sólo participarán ocho de los doce miembros. Ese «vacío», explicado por otras razones, aleja la chance de proclamar a Kirchner.

Debate


De todos modos, parece inevitable -y ésa es la voluntad de Correa- que se vuelva a debatir si la normativa que plantea la necesidad de un «consenso» para elegir a la máxima autoridad del bloque significa unanimidad plena o simplemente mayoría de votos.

Ese debate, casi semiológico, se dio en Paraguay y no permitió unificar criterio. De fondo, el planteo es otro: ¿puede haber, en algún momento, algún candidato que consiga el respaldo completo, sin resistencias, de los doce países integrantes de la UNASUR?

Cuando Evo Morales propuso a Pablo Solón, Chile y Colombia expusieron sus reservas. Cuando surgió, de manera informal, el nombre de Ricardo Lagos, La Paz transmitió su negativa. Ese argumento lo expone Correa para pedir que se someta a votación y gane el que logre la mayoría.

En las últimas semanas, entre Quito y Buenos Aires, con anuencia de Santiago -Bachelet consideró un fracaso personal no poder entregar la UNASUR ordenada- y un guiño de Brasilia, se activó la diplomacia formal y, sobre todo, la informal, para imponer ese criterio.

No uruguayo

Carlos Piñeiro, embajador argentino en Quito, fue uno operador ejemplar. Victorio Tachetti, el vicecanciller, se enfocó en la misma tarea. Jorge Taiana y su jefe de Gabinete, Agustín Colombo Sierra, pivotearon la maniobra mientras Rafael Follonier transitó los contactos reservados.

Pero las gestiones más intensas tuvieron como epicentro a Quito. Por indicación de Correa, el canciller de Ecuador, Fander Falconí, recorrió en las últimas cuatro semanas los países del continente, incluso Guyana y Surinam, para tratar de cerrar un pacto a favor de Kirchner.

Los punteros argentinos habían informado la semana pasada a Olivos que contaban con, al menos, nueve votos a favor con la posibilidad de extender ese número a once, dejando en soledad a Uruguay. Eso no podrá ser: si hoy se llegara a votar, Kirchner tendría ocho avales.

Pero, además, Correa -el promotor de la postulación del patagónico y el interesado, en estas horas, en entronizarlo vía votación- será quien tenga que pagar el costo eventual de que una elección forzada empuje a Uruguay a pegar un portazo y abandonar la UNASUR.

En la previa electoral, los uruguayos toman el caso Kirchner como un asunto de política interna, y Tabaré, interpretan cerca del matrimonio, no aceptará una imposición. Del «amigo» uruguayo de 2004, Vázquez muta a potencial verdugo que impide un exilio de Kirchner. Por eso, quizá, Cristina sea la más enfurecida.

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