23 de agosto 2010 - 00:00

Unión-PRO: tras fuga, buscan frenar sangría

Jorge Macri
Jorge Macri
El bloque de senadores bonaerense de Unión-PRO perderá, hoy, uno de sus seis integrantes: Jorge DOnofrio, como anticipó este diario el jueves, abandonó el espacio de Francisco de Narváez el viernes último y pegará el portazo legislativo en las próximas horas.

Jorge DOnofrio cincelaba, hace tiempo, su salida. La concretó sobre el fin de la semana pasada y ahora se mudará a un bloque unipersonal, de perfil peronista y, sobre todo, orbital del kirchnerismo crítico que alientan Sergio Massa y Juan José Álvarez.

Lo del senador del conurbano norte, inevitable, forzó a los aliados del macrismo y denarvaísmo bonaerense -unidad que perdura a pesar de la lejanía entre los jefes- a ensayar mecanismos de contención para que la fuga no acelere una sangría.

Nada está dicho. Se especula con que DOnofrio podría inaugurar un proceso que luego seguirían otros dos senadores, Aníbal Assef y Ricardo Zamperetti, ambos de PRO, pero con extensiones en Jorge Triaca, referente minoritario o perdidoso en el espacio que controla, en provincia, Jorge Macri.

Hay una sospecha mayor. De los seis senadores del bloque de Unión-PRO ninguno responde, en directo, a De Narváez. Además de DOnofrio -que llegó por acuerdo territorial- y de los dos macristas, están Gastón Guarracino, que responde a Gerónimo «Momo» Venegas -espadón de Eduardo Duhalde-, y los ex (?) duhaldistas Alfredo Meckievi y Julio Salemme.

El riesgo de una fuga por goteo tiene a la defensiva a los caciques del espacio porque, en esencia, el sector denarvaísta carece de denarvaístas puros. El marco es curioso: la relación de DOnofrio con sus pares no estaba, hasta ahora, dañada, sino que el conflicto era con la conducción provincial del denarvaísmo. Apunta el senador sobre Gustavo Ferrari, aunque el fuego más intenso recae sobre José «Pepe» Scioli.

«Tenía ganas de irse», se limitan a decir en ese cuartel mientras Meckievi, «Tati», jefe del bloque, se resignó, la semana pasada, a que sea imposible convencer a DOno-frio de que abandone la bancada a pesar de mantener vínculos ásperos con la comandancia de Las Cañitas.

Además hay, en gestación, un movimiento espejo: a Damián Escobar, diputado que entró en 2007 de la mano de Juan José Álvarez, aunque ese vínculo se resintió cuando el diputado nacional rompió con De Narváez, le auguran una estampida como la de DOnofrio.

Ramiro Gutiérrez, también dolerense como Meckievi, viene hace meses atando diariamente con hilo de coser el bloque de diputados. Lo asiste, especulando con que al final habrá un arreglo entre Macri y De Narváez, el primo Jorge, el Macri bonaerense.

Sin embargo, desde la Capital, esa permanencia está bajo fuego: en los últimos días, Macri comenzó a explorar la alternativa de impulsar construir un candidato (¿o candidata?) para la provincia de Buenos Aires para tratar de dejar atrás su dependencia de De Narváez.

DOnofrio, de manera lateral, puede darle una mano: sus cenas, en el haras de Jorge Triaca con los macristas Zamperetti y Assef, pueden derivar en una nueva fractura del bloque de senadores aunque el destino, en el mediano plazo, sea en trincheras distintas. De hecho, apenas avisó que dejaba el denarvaísmo, DOnofrio se calzó el overol de peronista ortodoxo y reclamó que el PJ bonaerense convoque a elecciones partidarias para elegir al sucesor de Alberto Balestrini. Lo dijo a horas de que Hugo Moyano ocupe la butaca del matancero.