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UOM expone ante Kirchner ejército “antimoyanista”
Néstor Kirchner
Como anticipo, Kirchner caminará por el centro de Tres de Febrero con la escolta de Curto y se paseará por la planta de Peugeot en ese distrito donde hizo carrera sindical el alcalde y donde, todavía, tiene licencia gremial.
Apenas un detalle: el matrimonio, además de «pagar» con candidaturas la lealtad del camionero, lo preserva como la única ventanilla para el diálogo sindical, exclusividad que Kirchner romperá por un rato cuando se preste al carnaval metalúrgico.
«Es un acto para respaldar al Gobierno y la candidatura del compañero Néstor Kirchner», dijeron, con libreto idéntico, pero por separado Juan Belén, adjunto de la UOM y segundo de Moyano en la CGT, y Enrique Salinas, protesorero del secretariado nacional.
El título olvida asuntos más espinosos: hoy, a media tarde, una delegación volverá a sentarse con las siete cámaras del sector para acordar una paritaria corta y sobria: 400 pesos fijos por cinco meses, hasta agosto, para en setiembre volver a discutir un aumento.
El reclamo -el más alto de los oficializados hasta ahora- puso en alerta al Gobierno porque desató una cascada de pedidos de auxilio por parte de pymes y autopartistas, a pesar de que la Casa Rosada dejó circular la demanda de los metalúrgicos al grupo
Techint.
En el peronismo se invoca el caso Techint como uno de los motivos por los cuales, en el muñecazo final, Kirchner -incluso a pesar de su esposa- se colocó a favor de Moyano. Para el patagónico, se afirma, los «meta» integran la hermandad siderúrgica que digita el holding de Paolo Rocca.
En el mundo binario de Kirchner, la empatía que atribuye a parte de la cúpula de la UOM con Techint puede asemejarse a ser cómplice de una conspiración. Claro que, si por eso fuera, también debería sospechar de Moyano, que se opuso a la nacionalización que ejecutó Hugo Chávez.


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