3 de junio 2009 - 00:00

UOM expone ante Kirchner ejército “antimoyanista”

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Un ejército regular de 2 mil punteros sindicales, adiestrados y fieles, desfilará ante Néstor Kirchner; una postal de la «orga» de la UOM en estado puro. Un movimiento para que, frente a la extrema moyanización del planeta K, la bestia dormida muestre las garras.

Todo delante, y con el guiño, del ex presidente-candidato que, alguna vez, especuló que los «meta» -y entre ellos, el sobrio aprendiz de Lorenzo Miguel, Antonio Caló- podían encarnar una versión más civilizada e industrialista de la CGT, en reemplazo de Hugo Moyano.

La aventura Caló a la CGT, cuya autoría se atribuye a Carlos Kunkel, nunca logró sortear el escalón primario en la mesa grande de la UOM. Todavía al metalúrgico porteño le facturan ese fracaso que, por un tiempo, los hizo añorar antiguos días de esplendor.

El costo se sigue pagando: la UOM sólo incluyó un candidato -el senador Raúl Torres y más por mérito de Hugo Curto que del gremio- en las boletas del PJ donde Moyano filtró dos diputados nacionales y dos legisladores provinciales. La mejor cosecha personal del peronismo.

Consuelo modesto, la UOM se convertirá en el primer gremio que, a 25 días de la elección, tendrá a Kirchner como orador exclusivo y excluyente en una cita de la que, expresamente, se aisló a Moyano y a la que a lo sumo dejarán entrar a Daniel Scioli.

Mañana, en el microestadio de Racing, en horario poco habitual para un show sindical -las 11 de la mañana, los metalúrgicos juntarán a su cúpula nacional, a los mandos seccionales y a los dos mil delegados de fábrica de la Capital Federal y el conurbano.

Como anticipo, Kirchner caminará por el centro de Tres de Febrero con la escolta de Curto y se paseará por la planta de Peugeot en ese distrito donde hizo carrera sindical el alcalde y donde, todavía, tiene licencia gremial.

Apenas un detalle: el matrimonio, además de «pagar» con candidaturas la lealtad del camionero, lo preserva como la única ventanilla para el diálogo sindical, exclusividad que Kirchner romperá por un rato cuando se preste al carnaval metalúrgico.

«Es un acto para respaldar al Gobierno y la candidatura del compañero Néstor Kirchner», dijeron, con libreto idéntico, pero por separado Juan Belén, adjunto de la UOM y segundo de Moyano en la CGT, y Enrique Salinas, protesorero del secretariado nacional.

El título olvida asuntos más espinosos: hoy, a media tarde, una delegación volverá a sentarse con las siete cámaras del sector para acordar una paritaria corta y sobria: 400 pesos fijos por cinco meses, hasta agosto, para en setiembre volver a discutir un aumento.

El reclamo -el más alto de los oficializados hasta ahora- puso en alerta al Gobierno porque desató una cascada de pedidos de auxilio por parte de pymes y autopartistas, a pesar de que la Casa Rosada dejó circular la demanda de los metalúrgicos al grupo

Techint.

En el peronismo se invoca el caso Techint como uno de los motivos por los cuales, en el muñecazo final, Kirchner -incluso a pesar de su esposa- se colocó a favor de Moyano. Para el patagónico, se afirma, los «meta» integran la hermandad siderúrgica que digita el holding de Paolo Rocca.

En el mundo binario de Kirchner, la empatía que atribuye a parte de la cúpula de la UOM con Techint puede asemejarse a ser cómplice de una conspiración. Claro que, si por eso fuera, también debería sospechar de Moyano, que se opuso a la nacionalización que ejecutó Hugo Chávez.

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