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Vedettismo PJ: díscolos con problemas de cartel
La discusión en el PJ disidente bonaerense pasa ahora por la presencia en los afiches.
De hecho, las apariciones conjuntas de Solá y De Narváez fueron contadas y con Macri fueron, aún, más escasas. Todo se explica: el porteño aguarda un gesto, que todavía no llegó, para darle mayor protagonismo en las boletas lo que supondría más juego en la campaña.
Asoma una víctima propiciatoria: Claudia Rucci. La hija del metalúrgico asesinado, que se prueba la ropa para ocupar el cupo femenino en el primer tercio, tambalea. Macri presiona para ubicar a una dama propia, todavía innominada, en ese casillero.
«Con Rucci es una lista demasiado peronista», dicen los macristas que han encontrado eco en algunas vertientes del PJ disidente. El viernes, Solá escuchó ese planteo de Miguel Ángel Toma. Al ex gobernador lo afecta: Rucci llegó vía Gerónimo «Momo» Venegas, su armador sindical.
«Rompe, paga» le facturan los felipistas a Macri. Se refieren a un caso puntual: Jorge Macri y la necesidad imperiosa de ubicarlo en alguna boleta propia para evitar lo que estuvo a un tranco de hormiga de ocurrir. Meter el apellido Macri en una lista distinta a la de Unión-PRO.
Al primo Jorge, que pidió encabezar la papeleta del conurbano sur, le miraron el DNI y encontraron su pasado tandilense por lo que ahora lo imaginan como cabeza de boleta para senadores provinciales por la Quinta Sección. Mails para Venegas y Alfredo «Tati» Meckievi.
El corrimiento al interior de Jorgito se explica no sólo por la superabundancia de candidatos y «compromisos» en el conurbano sino también porque a Néstor Grindetti, inicial interventor del PRO bonaerense, le inquieta tenerlo como candidato en su territorio.
Agitación
Además de sacudones con los socios, el PRO se entrevera en batallas propias. Otro Jorge, Triaca (h), pulsea con Rubén Ledesma por un espacio en la boleta de diputados nacionales. Se dice cerca de Mauricio Macri que el sindicalista de La Matanza recuperó posiciones.
El frente gremial de la triple alianza está agitado. A los temblores sobre Rucci-Venegas y la pulseada de Ledesma con Triaca, se le agrega el capítulo Barrionuevo que negocia, en esta instancia con De Narváez, una porción para su CGT disidente.
A lo Kirchner, discuten sobre colectoras como alternativa de contención mirando no para los días de campaña sino para el día de la elección cuando haya que cuidar las boletas en el cuarto oscuro y luego garantizar que sobrevivan en las urnas. El antiguo axioma: las elecciones se ganan contando los votos.

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