21 de junio 2011 - 00:00

Venezuela: amotinados resisten a cinco mil efectivos

Caracas - La crítica situación de las cárceles venezolanas llevó al Gobierno de Hugo Chávez a prometer una sustancial mejora de las condiciones de detención, mientras trata de sofocar una revuelta de mil presos en el penal de El Rodeo II, al norte de Caracas, que resisten desde la semana pasada el acecho de 5.000 efectivos de la Guardia Nacional.

La situación es incierta. Dos militares y un preso murieron en enfrentamientos desde el viernes pasado, que se suman a los 22 reclusos fallecidos días antes en penal El Rodeo I.

Éstas «son las cifras oficiales hasta esta hora, pero no podemos aportar cifras de El Rodeo II en tanto y cuanto no ingresemos y no nos permitan hacer la requisa y ver lo que allí ha pasado», dijo el ministro del Interior, Tareck El Aissami.

El funcionario indicó a la emisora caraqueña Unión Radio que, de acuerdo con la información suministrada por un reo de El Rodeo II que logró salir de esa penitenciaría, puede haber más muertos a manos de «las propias mafias violentas». Según el testimonio del recluso, los líderes de esa cárcel asesinaron a algunos internos que «levantaron su voz de protesta».

El viceministro del Interior, Néstor Reverol, detalló al inicio de la operación que en ambas cárceles había un total de 4.711 presos y que 3.524 de ellos colmaron los patios para desmarcarse de quienes se atrincheraron para resistir la operación.

Alrededor de 2.500 de estos 3.524 presos comenzaron a ser trasladados durante el fin de semana a prisiones del interior del país, en tanto que el millar y medio restante se atrincheró en una de las edificaciones de El Rodeo II.

La operación de desarme fue ordenada después de que en los días previos murieran 22 personas y 14 resultaran heridas en El Rodeo I, como consecuencia de un enfrentamiento entre bandas. La acción de desarme ha sido «bastante costosa» para la Guardia Nacional y «bastante dilatada en el tiempo, precisamente porque las instrucciones» del presidente Hugo Chávez «es no causar ningún tipo de baja» entre los reclusos, subrayó previamente el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua.

Agencia EFE

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