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Venezuela: Maduro obtuvo una reelección en la que nadie cree
El órgano electoral le dio el 70% de los votos, pero con una participación del 48% del padrón. Para el antichavismo duro, esta fue de sólo 30%.
Cara y ceca. Colegios electorales con moderada afluencia en zonas chavistas y otros vacíos en áreas de predominio opositor: así lució ayer Caracas durante la votación en la que Nicolás Maduro buscó la reelección.

El chavista temía que una baja participación empañara su victoria, aunque era sabido que una afluencia masiva a las urnas habría favorecido a la oposición.
La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) había promovido la abstención en un proceso que consideró una "farsa" para perpetuar al chavista en el poder.
Falcón y Bertucci denunciaron irregularidades del oficialismo para movilizar votantes y llamaron a las autoridades a actuar. Ambos centraron sus denuncias en los controvertidos "puntos rojos", puestos callejeros del gobernante PSUV próximos a los centros de votación. En ellos, militantes oficialistas pedían a quienes se acercaban a votar los "carnets de la patria", un documento necesario para acceder a programas sociales, de modo de controlar la participación de los beneficiarios.
Además, la oposición denunció que los "puntos rojos" estaban desplegados a las puertas del 80% de los centros electorales, pese a que la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, había dicho que los mismos debían estar al menos a 200.

Testigos vieron como se escaneaban los carnets y que los "puntos rojos" violaban la regla de distancia.
Durante la campaña, Maduro había llegado a prometer "premios" a quienes tuviesen el carnet de la patria y acudieran a votar.
"La instalación de los 'puntos rojos' como mecanismo de presión, elemento de chantaje político y social, contra un sector de la población se hizo un virus", se quejó Falcón tras votar en la ciudad de Barquisimeto (oeste).
Su queja sobre los centros, que cifró el 14 mil, y sobre lo que llamó "voto asistido" constituyeron "un violentamiento de lo acordado con el Gobierno y el CNE" validó lo anticipado por la MUD al llamar a la abstención. Eso desdibujó su imagen, al desnudar el fracaso de su candidatura. Con todo, al cierre de esta edición culpó por el desenlace al sector opositor que llamó a la abstención que, dijo, "impidió aprovechar una oportunidad extraordinaria".
Venezuela queda partida entre un chavismo al parecer minoritario pero potente por su uso de la maquinaria del Estado y una oposición mayor pero impedida de hacer valer esa potencia en las urnas. El peligro es ahora el de una confrontación abierta y de final incierto.


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