Moderando el tono desafiante que mantuvo desde que se instaló hace una semana la nueva Asamblea Nacional, el presidente del legislativo, Henry Ramos Allup, anunció que la mayoría opositora aceptó el pedido de los tres legisladores de ser desvinculados del Congreso.
"No tenemos ningún problema en decirlo, que quede constancia de que cumplimos, acatamos y observamos" la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), dijo Ramos Allup, tras protestas en el hemiciclo de diputados chavistas que exigían que ello constara en actas.
Acorralando a la oposición triunfadora en las elecciones del 6 de diciembre, el TSJ declaró el lunes nulos los actos del parlamento unicameral mientras siguieran en él los diputados opositores del estado de Amazonas, cuya elección había dejado en suspenso debido a una denuncia oficialista de presunta compra de votos.
"Tuvo que recular la directiva, asume la competencia del TSJ. Nos da satisfacción y tranquilidad. En un nuevo round se impuso la minoría (chavista), que se va se va a imponer cada vez que tenga la razón, con la ley en la mano", declaró el diputado Diosdado Cabello, número dos del régimen.
La decisión ocurrió dos días antes de que Maduro presente su informe anual de labores ante la AN. Ya el Gobierno había iniciado consultas con el TSJ para saber si podía hacerlo ante el Poder Judicial en caso de que el Legislativo siguiera "en desacato". Es más, el propio Cabello había anticipado que pediría al TSJ que asumiera las competencias de la Asamblea, lo que habría equivalido a su cierre.
"Vamos a garantizar que se le escuche con respeto al mandatario", dijo ayer Ramos Allup, un veterano político y acérrimo antichavista.
Maduro prevé presentar un decreto de emergencia para encarar la grave crisis económica, reflejada en una inflación superior al 200% y una severa escasez de productos básicos que provoca largas colas en los supermercados.
Sin tres diputados, la MUD perdería temporalmente la mayoría calificada de dos tercios (112 de 167 curules) que ganó en los comicios del 6 de diciembre y le daba amplio poder de avanzar en su hoja de ruta.
Pero otra controversia se avecina: la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) asegura que mantiene la mayoría de dos tercios porque debe calcularse sobre 163 escaños (además de los tres opositores fue suspendido un oficialista de Amazonas); mientras que el chavismo sostiene que se lo debe hacer sobre la totalidad de 167.
Nuevamente, recordaron analistas, quien dirima esta y futuras disputas entre Legislativo y Ejecutivo será el poderoso TSJ, controlado por el chavismo.
Otra controversia en ciernes será la ley de amnistía que los diputados de la MUD pretenden apurar para sacar de la cárcel a unos 80 políticos presos. Pero el chavismo ya dijo que resistirá esa medida, sugiriendo incluso que lo haría judicialmente aun cuando el parlamento revierta un veto presidencial, por considerar que algunos de los condenados cometieron imprescriptibles crímenes de lesa humanidad.
Más allá de la estrategia oficialista, la MUD tiene también, según los analistas, el reto de vencer sus divisiones: el ala radical, encabezada por el encarcelado Leopoldo López, busca sacar a Maduro del poder por cualquier medio y el ala moderada, liderada por el excandidato presidencial Henrique Capriles, prioriza la crisis económica.
El politólogo Ricardo Sucre sostiene que el enfrentamiento debe derivar en una relación que, aunque sea inevitablemente "conflictiva", evite paralizar el país.
En una muestra de acercamiento, Ramos Allup conversó el martes brevemente con la diputada Cilia Flores, esposa de Maduro, y otros legisladores oficialistas, y desde el lunes ha hablado varias veces por teléfono con el vicepresidente, Aristóbulo Istúriz.
Pero la crisis está lejos de estar superada. El presidente ha dicho que la oposición sólo busca sacarlo del poder -posiblemente a través de un referendo revocatorio- para imponer un modelo neoliberal.
Y ambos bandos admiten que sus modelos económicos son irreconciliables.
"¿Después de ese decreto de emergencia qué va a pasar? Nada, porque es un modelo fracasado", afirmó Ramos Allup.
Aunque la oposición pierda la mayoría de dos tercios, que le permitía avanzar, por ejemplo, en la convocatoria a referendos, a una Asamblea Constituyente y en la designación de autoridades electorales, su dominio de la AN será, de cualquier manera, muy amplio.
Por caso, dominará la totalidad de las presidencias y vicepresidencias de las 15 comisiones permanentes de trabajo de la legislatura.
| Agencias AFP, Reuters y EFE, |
y Ámbito Financiero


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