El eventual -no sabemos qué pasará- default de la Argentina y su posible impacto en Wall Street es un interesante caso teórico. En primer lugar porque sería un suceso distinto a los habituales, ya que no se trataría de un default "económico". Tradicionalmente los países recurren a la cesación de pagos cuando no tienen acceso a fondos con los cuales pagar su deuda, o cuando el costo de hacerlo es menor que los beneficios futuros. En el caso argentino, no existiría un peligro de incumplimiento para la deuda "vigente", ya que el Gobierno ha tomado medidas tendientes a asegurar su pago. Por otro lado, si bien el país enfrenta algunas estrecheces financieras, estaría en condiciones tanto de cumplir con la sentencia judicial que ordena el pago inmediato a los "holdouts", como de negociar con ellos algún acuerdo a largo plazo. La causa del default no sería así una cuestión económica, sino "legal": la cláusula RUFO, la ausencia de una orden de no innovar, el congelamiento judicial de los mecanismos de pagos, etc. La decisión del default pasaría a ser entonces un asunto de índole absolutamente político (y la chance de su ocurrencia o no debería analizarse bajo esa óptica). Esto podría explicar que el mercado no temiese un efecto contagio ("alcance acotado"; por el apoyo explícito al país de sus principales socios comerciales, la solidez del sistema financiero local y la insignificancia del mercado internacional de títulos argentinos), porque se estima que de ocurrir sería un suceso pasajero ("duración acotada"; a enero de 2015 o en el peor de los casos al cambio de Gobierno) y el que hablemos de un "default acotado". Es claro que no siendo una cuestión económica (no habría transferencia de fondos de los acreedores al deudor) las ventajas que conllevaría el incumplimiento serían de orden legal (facilitando cambios en el "Identure" de los bonos actuales) y político ("unidad nacional"). Estaríamos así frente a lo que Grossman y Van Huyck llamaron un "default excusable" o Adam y Grill definen como un "default óptimo", donde las ganancias locales inmediatas, más que compensan los futuros mayores costos internacionales.
Un par de "buenos" balances y noticias corporativas, y el Dow marcó su décimoquinto récord anual tras trepar un 0,45% a 17.138,20 puntos.
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