La racha negativa se inició el 23 de julio pasado, una vez que la liquidación de dólares por la cosecha del agro se extinguió hasta un mínimo y la incertidumbre electoral multiplicó la demanda de dólares en todos los frentes: desde entonces, el Banco Central vendió prácticamente en todas las ruedas cambiarias y la pérdida de reservas por sus intervenciones superó los 5.000 millones.
El organismo terminó este viernes con un saldo de u$s 27.752 millones. El stock, afectado esta semana por el pago del Boden 2015, sería sensiblemente menor de no haber existido el swap chino. El ritmo de ventas se afianza en los u$s 100 millones diarios. Y la tendencia no se revierte.
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