20 de noviembre 2009 - 00:00

Verano patagónico a la sombra de arrayanes

Troncos fríos, color canela, de los arrayanes, pueblan el mágico bosque de 12 hectáreas que puede ser visitado viajando unos kilómetros desde Villa La Angostura y Bariloche.
Troncos fríos, color canela, de los arrayanes, pueblan el mágico bosque de 12 hectáreas que puede ser visitado viajando unos kilómetros desde Villa La Angostura y Bariloche.
Villa La Angostura, Neuquén - El fascinante paisaje de altas montañas que se pierden en el cielo azul y se mezclan con el lago Nahuel Huapi es la postal perfecta de Villa La Angostura. Allí, en la frontera sur de la provincia de Neuquén, la belleza natural combinada con una paz única conforman un destino de verano ideal para relajarse lejos de la vida de la ciudad.

En este ambiente de colorida vegetación y espejos de agua cristalina, las aventuras y los deportes tienen un lugar destacado. Desde cabalgatas, trekking, paseos en kayak y canoas, hasta travesías en mountain bike son la variada gama de actividades que se pueden desarrollar en este destino patagónico.

A unos 12 kilómetros de la villa, en la península de Quetrihué, hay un lugar imperdible: el bosque de arrayanes. Son 12 hectáreas de este árbol nativo de poderosa belleza, con una corteza de color canela y manchas irregulares blancas. Al tocarlo se experimenta una sensación especial, ya que el tronco es frío y muy suave al tacto.

Al bosque de arrayanes se puede acceder a través de un viaje de 40 minutos en el catamarán Futaleufú, que sale desde el puerto, en el muelle Modesta Victoria, bahía La Mansa.

También se puede llegar a pie o en bicicleta por el bulevar Nahuel Huapi, a través de una senda de 12 kilómetros, acompañado de aire puro y un paisaje imponente. Dentro del bosque, a través de un sendero se llega a la «casa de Bambi». Según cuenta la historia, Walt Disney se inspiró en este sitio para hacer la famosa película de dibujos animados protagonizada por el pequeño ciervo. Allí se ofrece un chocolate caliente o un snack y un descanso de 10 minutos que permite recargar energías para emprender la vuelta.

Siete Lagos

En Villa La Angostura comienza el recorrido llamado «De los Siete Lagos», que lleva por una travesía de poco más de 100 kilómetros por la Ruta Nacional 231, en dirección hacia San Martín de los Andes. El primer río que se encuentra es el Correntoso, uno de los más cortos del mundo, que nace en el lago del mismo nombre y vuelca sus aguas en el Nahuel Huapi. Allí sorprenden sus playas con una arena oscura y pesada producto de las cenizas volcánicas.

A pocos kilómetros se encuentra la entrada al balneario del lago Espejo y la cabecera norte del lago Correntoso, un lugar que durante el verano se encuentra lleno de turistas, ya que la temperatura del agua es ideal para refrescarse de los rayos del sol.

Por la misma senda hallamos el lago Espejo Chico, un excelente lugar para acampar. Más adelante, en el empalme con la Ruta Provincial Nº 65, que conduce a Villa Traful, siguiendo por la boscosa ruta y con el río Pichi Traful a la izquierda se pueden ver los lagos Escondido, Villarino y Falkner, mientras que los lagos Hermoso y Machonico se ubican más adelante, llegando al lago Lacar, donde se encuentra la ciudad de San Martín de los Andes. En verano, el lago Nahuel Huapi también se convierte en sitio para los paseos en canoa, conectando con el disfrute de las playas y los bosques de la zona.

Las mejores vistas de verano en Villa La Angostura están, sin dudas, en torno al lago. La Hostería el Faro es uno de los hospedajes que se ubican a orillas del Nahuel Huapi y lleva su nombre por el mirador privilegiado que posee en lo más alto.

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