1 de diciembre 2015 - 00:00

Vidal y la otra pelea por la coparticipación

 Buenos Aires - El futuro ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, aseguró ayer que mantiene conversaciones con "las futuras autoridades económicas nacionales" en pos de intentar asegurar una mayor tajada de coparticipación para Buenos Aires, que permita superar la "discriminación" que castiga a la provincia.

"Buenos Aires recibe de la Nación la mitad de lo que produce; esa asimetría debe ser resuelta y eso ya lo estamos hablando", afirmó la estratégica pieza del gabinete de la mandataria electa María Eugenia Vidal (Cambiemos), quien ya la arrancó a Mauricio Macri la promesa de que asistirá a Buenos Aires en 2016 con fondos por $ 13.000 millones para obras.

Se trata de un viejo reclamo de la provincia, en base a la pérdida de seis puntos y medio de coparticipación durante el gobierno de Alejandro Armendáriz (1983-1987) y al congelamiento desde 1995 del Fondo del Conurbano en $ 650 millones, que en los hechos hace que otros distritos reciban más recursos en ese rubro que Buenos Aires.

De hecho, en los últimos meses la propia Vidal confirmó que pedirá al Gobierno de Macri la devolución de los puntos de coparticipación perdidos y remarcó que "el congelamiento del Fondo del Conurbano que se dio coan Eduardo Duhalde afectó mucho a la provincia".

Pero la avanzada del equipo de Vidal se da en medio de otra disputa por coparticipación, adormecida durante años y despertada tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia nacional, que días atrás ordenó frenarle -por inconstitucionales- a Santa Fe, San Luis y Córdoba los tijeretazos del 15% en las transferencias de coparticipación para financiar a la ANSES, y devolver lo retenido desde 2006.

En paralelo, un esquema similar aplicó para los recortes del 1,9% que datan de 2001, en el caso de San Luis. Las resoluciones involucran fondos por cerca de $ 89 mil millones

Ayer en Córdoba esperaban la reanudación del goteo de los fondos hasta ahora retenidos, escenario que no se habría sin embargo concretado ante una supuesta falta de notificación aún del fallo a la cartera de Economía por parte del máximo tribunal.

Esa sentencia desató un previsible efecto cascada, y buena parte de los gobernadores hacen fila para avanzar en presentaciones judiciales de ese tenor, aunque a la espera de un acuerdo político con Macri en pos de discutir una nueva ley de coparticipación.

Pero el planteo de Buenos Aires es incluso más estructural, y amenaza con desatar una nueva pulseada entre provincias grandes y provincias chicas en torno al reparto de la coparticipación, una discusión de frazada corta mientras no se concreten cambios de fondo en los criterios que hoy rigen la recaudación nacional y la coparticipación.

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