3 de julio 2009 - 00:00

Voces “amigas” entrenan para el despoder

Cristina sin Carlos Fernández hablando de economía. ¿Señal de que renuncia? La Presidente se ocupó de aclarar que era por el viaje del ministro a Chile.
Cristina sin Carlos Fernández hablando de economía. ¿Señal de que renuncia? La Presidente se ocupó de aclarar que era por el viaje del ministro a Chile.
Carlos Zannini, el «Chino», empezó a transitar un sendero pedregoso: perforó la burbuja en que se encapsuló Cristina de Kirchner con una sobredosis de realismo que, en el microclima de la alcoba matrimonial de Olivos, la Presidente y su esposo se niegan a reconocer.

Cierta vez maoísta, «rara avis» de comunista global que veneró en simultáneo al mecánico cordobés René Salamanca y al Gran Timonel, Zannini se lanzó a un juego peligroso. Al final del cuento puede ser condecorado como un salvador o seguir los pasos de Alberto Fernández.

El secretario de legal y técnica fue, en estas horas, el único que se atrevió a soplarle a la Presidente un futuro aciago y marcado por el despoder. Lo graficó con un emblema: hay que olvidarse, le dijo -y lo repitió entre amigos- de retener los superpoderes.

«¿Para qué sirven? No son imprescindibles para gobernar», se preguntó y respondió Zannini sobre quien, por ahora, nadie se atreve a rociar sospechas de traición. Parece razonable: es una pieza inherente al esquema K y lo espera el ocaso cuando caiga el matrimonio.

Alguna vez, en días más felices, Kirchner jugueteaba con la idea de que Zannini sería entronizado en la Corte Suprema cuando se jubile Carlos Fayt. El domingo, esa salida elegante para el cordobés, si alguna vez fue cierta, se volvió resbaladiza.

Confiable, custodio de la firma de él y ella desde 2003 a la fecha, Zannini se tomó el trabajo de ser el primero en despertar a la Presidente. Después, se sumaron Sergio Massa, Florencio Randazzo, el diputado Agustín Rossi y, al menos, un gobernador: el chaqueño Jorge Capitanich. La notificación de que deberá resignarse a no tener superpoderes -o, al menos, tenerlos limitados (ver nota aparte)- trafica, sin embargo, una verdad más dura: en Casa Rosada, en las charlas entre gobernadores y en el Congreso, se da por hecho que también deberán retocar la ley de cheques.

Es obvio: en noviembre pasado, cuando se extendió esa norma que permite al Gobierno central quedarse con el 70% de la recaudación -22.300 millones de pesos por año- y coparticipa el resto, en Diputados el oficialismo logró la aprobación por apenas seis votos.

Los números que peinan Randazzo y Rossi -los dos discutieron ese escenario con Cristina en Olivos el martes al mediodía- anticipan, más que la complicación de lograr el número, la imposibilidad de sacar la ley sin una negociación con los gobernadores.

«Va a ser muy difícil, o imposible, sacarla como fue hasta ahora», apuntó ayer un experto negociador del PJ. «La prioridad tiene que ser la Ley de Presupuesto. De todo lo demás hay que empezar a olvidarse», completó el dirigente, ducho en los laberintos legislativos. De a poco, fuera de la morenización de los datos de la elección que Cristina relató por TV el lunes, no hay despacho del Gobierno donde no se agite una reacción urgente: a la obviedad de la salida de Moreno se agrega una señal de «asimilación» del nuevo escenario.

Por eso, anoche, en Casa Rosada se hablaba de posibles novedades de gabinete en las próximas horas. Más que certezas, había proyecciones negativas: «Si se va Moreno, Patricia Vaca Narvaja no va a ser su sucesora en el INDEC», arriesgó una fuerte oficial. Se traslució, además, un cambio de tendencia respecto de Sergio Massa. Una postura, impulsada por algunos gobernadores, sugiere reforzar el rol del jefe de Gabinete para encarar la nueva etapa. Una paradoja: a Massa, hace meses, se lo da como renunciado a plazo fijo.

«Tiene que haber alguien que le ataje los problemas. Desde que se fue Alberto, nadie hace eso», se argumentó el respaldo al intendente de Tigre.

Por otro lado, se bajaban ayer las acciones a Mercedes Marcó del Pont como potencial reemplazo de Carlos Fernández. El ministro de Economía, ayer en Chile, que presentó su renuncia el lunes, suplica que le permitan regresar cuanto antes a Bernal.

Ayer, Cristina se entreveró sola en un episodio sobre Fernández. Al recibir a Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, y al viceministro Juan Carlos Pezoa, para analizar los números de recaudación y superávit, invitó a la confusión con una mención a Fernández.

-¿Qué hacen acá adentro? -interrogó, sorprendida, a los fotógrafos.

-Nos hicieron pasar...

-Miren que no está el ministro de Economía. Pero no está porque viajó a Chile. No vayan a pensar que no está por otra razón. Aclárenlo en los epígrafes -sugirió.

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