Brasil disfruta de su tercera Copa de las Confederaciones, que consiguió merecidamente, pero con mucho sufrimiento
Una vez más, Brasil volvió a justificar por qué es la gran potencia mundial. Los dirigidos por Dunga caían por 2-0 ante los Estados Unidos al cabo del primer tiempo pero, en la etapa complementaria, revirtieron el marcador al imponerse por 3-2 y se consagraron campeones de la Copa de las Confederaciones.
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En el arranque, los norteamericanos sorprendieron y a los diez minutos se pusieron en ventaja con el gol de Dempsey. Sin dejar reaccionar a su rival, estiró el marcador a 2-0 a través de Donovan, quien dejó boquiabiertos a todos.
Ya en el segundo tiempo, Brasil golpeó desde el comienzo. A los 45 segundos, Luis Fabiano definió con una gran media vuelta en el borde del área y puso el 2-1. Impulsado anímicamente, los dirigidos por Dunga siguieron buscando y pudieron haber igualado con un cabezazo de Kaká que Howard despejó de adentro del arco, situación que, sin embargo, pasó inadvertida tanto para el línea como para el árbitro. Pero a los 28, Luis Fabiano apareció otra vez en el partido para estampar el 2-2 con un certero cabezazo.
A los 40 se produjo el milagro: Lucio, de cabeza, concretó el triunfo y el campeonato para Brasil, que con el título de ayer sumó el tercero de su historia en la Copa de las Confederaciones sobre seis disputadas.
En otro orden, España finalizó tercera al superar a Sudáfrica por 3-2 en tiempo suplementario.
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