2 de julio 2009 - 00:00

Vuelve con alegría

La cara de felicidad de Alfio Basile, en su retorno como entrenador a Boca. «Volvió la alegría», dijo el Coco.
La cara de felicidad de Alfio Basile, en su retorno como entrenador a Boca. «Volvió la alegría», dijo el Coco.
Nada desconocido. Después de todo en tres años no cambió tanto Boca. Por eso fue cruzándose con gente de aquella época dorada. Alfio Basile, a partir de ayer es públicamente el nuevo entrenador de Boca: desde que Ischia se fue, sólo se pensó en el hombre que ganó todo lo que jugó. Cinco de cinco. Apertura y Clausura 2005, Sudamericana 2005 y las Recopas de 2005 y 2006. Mucho mérito y también mucha espalda para este momento de Boca, que durante 2009 no hubo nada nuevo en las vitrinas, y eso, se sabe, en los almanaques boquenses es mucho.

Coco pisó la sala de conferencias y ahí nomás mostró su plena felicidad: «Volvió la alegría», y así, con sólo una frase rompió el hielo de la reunión que tuvo momentos desopilantes. Con Jorge Ameal («Nunca hubo un plan B, ni C, siempre fue Basile») y Carlos Bianchi como anfitriones, Coco por momentos mostró su mejor cara, que no fue precisamente la que se le vio en la última época en la Selección.

- «Estoy muy feliz. Recontracontento de volver a Boca».

- «Me gusta trabajar acá, conozco al plantel, sé la calidad que hay, sé de las presiones y de las exigencias. Por eso me gusta».

- «En Boca tenés que ganar siempre. Yo estoy enamorado de Casa Amarilla, acá pasé 14 meses extraordinarios».

- «Dije la frase 'que vuelve la alegría', porque la estaban diciendo por ahí, que vuelve el talco, que vuelve el whisky, esas cosas» (carcajadas generalizadas).

- Además de destacar la presencia de Palermo, Palacio y Riquelme, el nuevo DT habló de los que pueden llegar. «Con dos o tres refuerzos es un plantel de primera línea. El presidente y Bianchi me aseguraron que los van a traer».

Desde octubre del año pasado, cuando dejó de ser el seleccionador argentino, a Basile no se le había escuchado su inconfundible voz haciendo un balance de su gestión en el equipo nacional, y a pesar de la indagatoria, hizo «silenzio stampa». «De la Selección no hablo. No me fui mal, ni por los resultados. Estábamos bárbaros en aquel momento, clasificando para el Mundial. Me fui por otras causas, por cosas que sólo sé yo y mi almohada». Menos mal que no quería opinar. Desembarcó nuevamente Basile en Boca. Con el «Panadero», con Ribol-zi, con el talco, el whisky, con su espíritu ganador y con la mezcla exacta de mano dura y buena onda con los players. Todo eso es lo que hoy necesita Boca.

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