La reaparición pública hoy de Cristina de Kirchner en un acto gremial se presenta como el primer paso visible de la construcción de un frente de coordinación entre la oposición política, la sindical que confronta tanto a Mauricio Macri como a la cúpula de la CGT, y hasta expresiones de la Iglesia católica alineadas con el papa Francisco. El acontecimiento podrá sumar un condimento de alto impacto si confirma su presencia Hugo Moyano, aliado por años del matrimonio Kirchner y enemigo declarado de la exmandataria a partir de 2012.
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El acto se desarrollará en un centro del gremio de mecánicos (SMATA) en Cañuelas a partir de las 17. Cristina será la primera oradora y, se descarta, la principal de una jornada que en lo formal apunta a la capacitación de los delegados de la organización sindical. El gremio que lidera Ricardo Pignanelli es una de las patas principales de un entramado opositor al Gobierno que incluye la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), de Antonio Caló, los camioneros de Moyano y la Corriente Federal de Trabajadores (CFT).
Ese bloque tiene, a su vez, vasos comunicantes directos con el PJ bonaerense a través de Pablo Moyano (hijo mayor y segundo de Hugo en Camioneros) y el canillita Omar Plaíni, quienes comparten deliberaciones con intendentes como Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), cercanos a la exjefa de Estado. También con las repuestas autoridades del PJ nacional, con José Luis Gioja a la cabeza.
La pata clerical del posible armado opositor está, sin embargo, en veremos. En el armado original del acto de hoy el SMATA había convocado a Carlos Accaputo, presidente de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Buenos Aires y nexo directo con el papa Francisco, para que expusiera un módulo sobre "Doctrina social de la Iglesia". El prelado se bajó a último momento y a nadie le extrañaría si lo hubiese hecho por la coincidencia entre la presencia de Cristina y el inminente voto en el Senado de la ley sobre el aborto, que la exmandataria anticipó que apoyará.
En cambio estará presente Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados durante el segundo mandato de la expresidenta y en la actualidad asesor principal del gremio de los mecánicos, además de hombre de declarada fe católica y devoción papal. Domínguez tuvo a su cargo buena parte del proceso de capacitación de los delegados y la actualización respecto de las encíclicas vaticanas.
La posible presencia junto a Cristina de Moyano le daría al acto de hoy la estatura de uno de los eventos centrales de la oposición en lo que va del año. Aunque ambos se evitan desde 2012 en el último año crecieron las señales mutuas que daban cuenta de un inminente reencuentro. El sindicalista dijo en varias ocasiones, y repitió ayer, que si la exjefa de Estado lo invitara un café aceptaría de inmediato. Y desde La Cámpora dijeron que había gestiones diplomáticas en ambas orillas por acercarlos. Pablo Moyano declaró en radio ayer por la mañana que su padre quizás iría a Cañuelas aunque por la noche la presencia no estaba confirmada.
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