Vuelve “diplomacia de las cañoneras”: envían a Malvinas destructor británico

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El Reino Unido anunció el envío del moderno destructor tipo 45 HMS Dauntless para la protección de las islas Malvinas. El navío es el segundo -entró al servicio activo en junio de 2010- de una serie de seis que construye el grupo British Aerospace Systems (BAE), el mismo que contrató la Armada chilena para el mantenimiento y modernización de sus fragatas tipo 22 y 23 adquiridas usadas a la Marina británica.

La novedad se conoció en medio de un clima de tensión verbal entre Buenos Aires y Londres alentado por la proximidad del 30º aniversario del conflicto del 82.

Los cruces estallaron a finales de 2011, cuando los países del Mercosur -hizo punta Uruguay- y de Unasur se comprometieron a no recibir barcos con el banderín malvinense en sus puertos, decisión que irritó al premier David Cameron.

El Dauntless se desplegará desde la base naval de Portsmouth con el tiempo suficiente para arribar a la zona de operaciones próxima al archipiélago a mediados de marzo. El Ministerio de Defensa británico sostiene que el envío del destructor estaba programado desde hace un año, pero el escenario político de fricción lo convierte en una señal típica de la «diplomacia de cañoneras».

A partir de la finalización de la guerra en 1982, el Reino Unido estableció una misión de presencia marítima permanente que abarca las Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur, y se compone de un buque de primera línea, destructor o fragata; un buque logístico de la Real Flota Auxiliar (RFA), y de un patrullero oceánico, navío de menor porte, puesto que hoy está cubierto por el HMS Clyde. Operan de acuerdo con el plan Patrulla Atlántica Sur (Atlantic Patrol Task South) de la Royal Navy con el propósito de ser la primera respuesta a un eventual episodio de tensión militar. A este grupo se suma la participación «invisible» de un submarino de ataque con capacidad nuclear, enviado a intervalos regulares, cuyos movimientos no se publicitan.

El almirante Alan West, exjefe de la Marina británica, quien fue comandante de la fragata HMS Ardent, hundida tras un ataque de aviones de la Fuerza Aérea Argentina en 1982, expresó ayer al diario The Telegraph que la decisión de asignar el Dauntless es esencial para detener cualquier invasión; también que respondía a un proceso de rotación habitual de navíos. Relevará a la fragata tipo 23 HMS Monstrose que está en operaciones en la zona de Malvinas desde diciembre de 2011.

Hay «coincidencias» en el despliegue del navío británico que para ciertas oficinas de inteligencia del Ministerio de Defensa, son «datos de un plan concreto». «La capacidad de respuesta eficiente del Dauntless a todas las amenazas en distintos ambientes de una guerra parece una asignación desmesurada y una distracción de un recurso que bien podría ser destinado a escenarios más calientes», confió una voz de inteligencia.

Apuntan que: se asignó un buque de última generación, con tecnología «stealth» que reduce la ecodetección radar, dotado de armas sofisticadas, entre ellas un lanzador de 48 celdas del misil antiaéreo Sea Viper. Llega en simultáneo con el arribo de la segunda plataforma petrolera -Leiv Eiriksson- que contrataron las compañías británicas: Borders & Southern Plc y Falkland Oil and Gas Ltd. (FOGL) cuya tarea de exploración está a punto de comenzar al sureste del archipiélago, con el apoyo del remolcador Ocean Prince. También brinda un paraguas político de protección a la estadía en las islas del príncipe William, prevista para mediados de febrero, en misión oficial de piloto militar de helicóptero de rescate.

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