Vuelve hoy la Corte: la salida de Zaffaroni y el enigma de Argibay

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La Corte Suprema de Justicia celebrará hoy su primer acuerdo de ministros en un año en el cual se esperan nuevas fricciones con el ámbito político. El ya anunciado retiro de Eugenio Zaffaroni para el mes de diciembre y la llegada a la mayoría de edad prevista en la Constitución, en el caso de Carmen Argibay para el mes de junio, serán cuestiones ineludibles en un cónclave que por lo menos hasta anoche tenía garantizada la asistencia perfecta. El estado de situación de la relación con el Gobierno dará sus primeras señales antes de mediados de mes cuando se resuelvan asuntos espinosos del Consejo de la Magistratura así como además ciertos vaivenes de tinte presupuestario.

El retiro de Zaffaroni, que él mismo anunció para fin de año en los diarios, sorprendió en la Corte, no tanto por el fondo sino más bien por las formas, ya que 2013 se fue sin que el justice verbalizara esta intención ante sus colegas. Para tener en cuenta: de Zaffaroni depende una vocalía entera, la Biblioteca de la Corte (que provee de doctrina y jurisprudencia a los ministros) y un centro de investigaciones. Asuntos que requieren una transición ordenada hacia otro despacho y una planificación sobre la cual, hasta el momento, el ministro nada ha dicho.

El retiro no sólo implica el procedimiento jubilatorio sino también un trámite que se realiza en sede de la ANSES.

El caso de Argibay es diferente. No existen certezas sobre qué actitud podría adoptar la jueza, aunque una perspectiva con buen puntaje indica que si su estado de salud es favorable optará por solicitar, al igual que Carlos Fayt y Enrique Petracchi, una cautelar que la prorrogue en su vocalía. En cambio si terminara por decidir su retiro, a fin de este año la Corte habrá alcanzado su composición reglamentaria de cinco integrantes, producto de la reforma más reciente ( y nadie olvida que uno de ellos viene de cumplir 96 años).

La polémica por los conjueces que votó el Senado -Jorge Capitanich ya escuchó algún planteo- reapareció ayer por la mañana en algunas vocalías pero con la mirada puesta en Córdoba. Llegó de allí el dato de que la Cámara Federal de esa jurisdicción tampoco tiene en sus planes, al menos por el momento, cubrir subrogancias con los conjueces votados por el kirchnerismo. La táctica fue la misma que en otros ámbitos: se trata de una nómina plagada de abogados ignotos (algunos ni siquiera han tramitado la matrícula) que, como si se tratara de una bolsa laboral, fueron anotados por recomendación de Carlos Zannini.

Esta Cámara cuenta con tres vacantes y es una plaza de gran influencia ya que tiene competencia múltiple

El hombre fuerte de la cámara cordobesa es el juez Luis Rueda, que fue denunciado por el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel por supuestos vínculos con los servicios de inteligencia durante el último Gobierno militar (el Consejo de la Magistratura archivó ese expediente). Acciones típicas en el caso del legislador que en 2013 denunció penalmente a media Cámara de Casación Penal y que durante enero se mostró quejoso cuando le avisaron que en el Gobierno había interesados en remover a su exasesor Hernán Ordiales del Consejo para instalar allí al secretario de Justicia Julián Álvarez. Habrá que esperar.

Justamente Álvarez estará a fin de mes en una cita que ya fue agendada en diversos despachos del cuarto piso del Palacio de Tribunales: un congreso que Julio Alak organizará en Mar del Plata para develar mayores detalles sobre la redacción de un código de procedimientos para el fuero contencioso administrativo federal que en realidad viene a reflotar la ley de medidas cautelares que el año pasado votó el Congreso y que ahora podría enmarcarse en una reglamentación que regule los juicios al Estado. Pocos han visto los primeros borradores y ya se conoce, al menos en la Corte, que Roberto Dromí -estrella excluyente en lo referido a estos issues procesales- fue uno de los que tuvieron acceso vip. El comienzo de la actividad en el Consejo de la Magistratura también despierta expectativa, ya que se espera por la definición de la presidencia 2014. Ayer en la Corte ya daban por descontado que si el oficialismo promueve un candidato a la presidencia con un perfil politizado al Gobierno le será complejo encontrar la aritmética necesaria para encumbrarlo.

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