Los inversores están empezando a ver con inquietud cómo se acerca el fin del año fiscal (el 30 de septiembre) sin que el Congreso parezca estar cerca de alcanzar un acuerdo presupuestario que evite el cierre "parcial" del Gobierno, puesto que quedaría suspendida la ejecución presupuestaria de gastos discrecionales. No sólo eso. El Congreso también tiene que llegar a un pacto antes del 18 de octubre para elevar el techo de endeudamiento del país o de lo contrario EE.UU. podría verse en la tesitura de no poder pagar sus deudas, lo que acarrearía otra posible rebaja de su calificación. A esto se suma la incertidumbre en Wall Street sobre las políticas monetarias de la Fed, que dejó desconcertados a los inversores al mantener intactos, contra todo pronóstico, sus estímulos la semana pasada, y que además se encuentra en un momento de transición por la sucesión de Ben Bernanke. Así las cosas, no podía sentar bien que el mercado inmobiliario, uno de los pilares en los que se ha construido el argumento de la recuperación en los últimos meses, diera señales de agotamiento, y que la confianza de los consumidores, sobre todo a corto plazo, cayera este mes.
| Agencia EFE |

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