En el segundo trimestre los beneficios de las compañías del S&P 500 crecieron un 1,8%, una decepción con respecto al 8,7% que habían vaticinado seis meses antes los analistas. Sin embargo, en ese decepcionante trimestre, los precios de las acciones de estas firmas se revalorizaron al mejor ritmo de los últimos dos años, de lo que podría deducirse que bajar las previsiones para generar sorpresas positivas no es una estrategia nueva.
Alcoa inauguró la campaña del segundo trimestre después de varias revisiones a la baja de las estimaciones del mercado con un beneficio por acción ajustado en línea con lo esperado, pero con unos ingresos peores de los de hace un año. Tras el cierre subía más del 1,8% pese a reportar menores ingresos. En los próximos días también presentarán sus cuentas los bancos JPMorgan Chase (+1,3%) y Wells Fargo (+1,8%), aunque la temporada no se activará completamente hasta la próxima semana.
Contagiados también por las ganancias de las Bolsas europeas tras el acuerdo alcanzado entre la troika y las autoridades griegas para continuar con el programa de ayudas a ese país, la inmensa mayoría de los componentes del Dow acabaron al alza, liderados por la aseguradora United Health (2,1%) y la cadena Walmart (2%).
En el lado contrario de la tabla se colocaron las tecnológicas Hewlett-Packard (-1,6%) e Intel (-3,6%), esta última después de que los analistas de Citigroup redujeran la recomendación que le merecen sus títulos. Fuera de ese índice, el grupo tecnológico Dell subió el 3,15% después de que la consultora ISS recomendase a sus accionistas que voten a favor del plan del fundador de la tecnológica, Michael Dell, por el cual busca sacarla de Bolsa por 24.400 millones de dólares.
Sin embargo, a los inversores los alentó el viernes pasado el reporte de empleo en EE.UU. que sugirió que la economía va a buena marcha, pese incluso a que se considera que las cifras refuerzan la posibilidad de que el estímulo de la Fed se reduzca en el corto plazo.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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