5 de enero 2015 - 00:00

“Yo no actué antes porque nunca me lo propusieron”

Cibrián Campoy: “Aunque soy profundamente argentino, el lenguaje y la idiosincrasia española me han marcado mucho. Pasar de un español neutro a un español clásico no me requiere ningún esfuerzo”.
Cibrián Campoy: “Aunque soy profundamente argentino, el lenguaje y la idiosincrasia española me han marcado mucho. Pasar de un español neutro a un español clásico no me requiere ningún esfuerzo”.
 Luego de interpretar a un romántico transexual en "Priscilla, la reina del desierto", Pepe Cibrián Campoy decidió llevar a escena "El hombre de la Mancha", el famoso musical de Dale Wasserman, con música de Mitch Leigh y letras de canciones de Joe Darion, y ocupar el rol protagónico. Desde su estreno en noviembre de 1965, la pieza tuvo un exitoso derrotero por todo el mundo (ya sólo en nuestro país se conocieron cinco puestas, la última en 2005).

En esta nueva adaptación, Cibrián asumirá el triple rol de Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote, Alonso Quijano, junto a Raúl Lavié (Sancho Panza), Cecilia Milone (Dulcinea) y un elenco de 20 artistas, más una orquesta en vivo dirigida por Ángel Mahler. El estreno está previsto para el 7 de enero en el Teatro Maipo.

"El hombre de La Mancha", es un drama musical de tintes fantásticos inspirado en la vida de Cervantes y en su "Don Quijote". De acuerdo al guión original, el escritor es apresado por la Inquisición de Sevilla y se defiende de sus compañeros de celda narrándoles fragmentos de su obra. A partir de ahí la historia se va desarrollando en tres planos: la cárcel, el territorio de La Mancha y la imaginación del Quijote.

Según Cibrián: "esta versión es totalmente diferente a lo que se ha visto hasta ahora. Los textos son más poéticos, hay más humor y Sancho tiene más de protagonismo. Escenas que antes eran solemnes y aburridas ahora resultan desopilantes. También hay momentos muy conmovedores, sobre todo al final cuando Quijano antes de morir trata de recuperar al Quijote que fue".

Periodista: ¿Por qué relegó la actuación durante tanto tiempo? ¿No tuvo ofertas interesantes?

Pepe Cibrián Campoy:
En realidad, nunca recibí una propuesta de nadie. Actué en "Priscilla" porque yo llamé a los productores y les pedí hacer de Bernardette. Yo había visto la obra en Londres y en Nueva York y el personaje me había encantado. Cuando la directora Valeria Ambrosio se reunió conmigo me dijo: "Pepe ¿cómo se te va a dirigir a vos?". Y yo le contesté: "Pues dirigiéndome". El prejuicio es de ustedes. Yo sé muy bien lo que es ser actor y me voy a poner a tus órdenes". Con Valeria trabajamos muy a gusto, pero el bichito de la actuación me había picado unos meses antes cuando hice "Marica" (su unipersonal sobre Federico García Lorca), por el que recibí varios premios y reconocimientos.

P.: ¿Se arrepiente de no haber actuado antes?

P.C.C.:
Cuando yo nací mi padre brindó porque yo fuera actor. Somos de raza: seis generaciones de actores. Pero de chico sentía que como actor no iba a tener un rol protagónico en ese momento. Y estaba tan obsesionado que quería estudiar para Papa, pero sin ser cura. Hasta que empecé a luchar por algo que aquí ni se hacía pero que estaba en mi cabeza: la comedia musical. Cuando yo tenía diez años mis padres hicieron "Mi bella dama", "Kiss me Kate" de Cole Porter y "Buenas noches Carina" de los autores de "El diluvio que viene". Para ese entonces, yo había visto ensayos, pruebas de vestuario, y se ve que toda esa magnificencia quedó grabada en mi mente y por eso elegí el rubro musical. Y ahora que he tenido tantas satisfacciones como actor, con "Marica" y con "Priscilla", decidí hacer "El hombre de la Mancha".

P.: Un caballero andante es casi lo opuesto a un transexual...

P.C.C.:
También tenía en mi cabeza "La jaula de las locas", que acá se hizo muchas veces, pero no en versión musical. Y nunca se enteraron de que no se trata de una historia de maricas, sino una historia de amor maravillosa tal como se muestra en la película que protagonizaron Ugo Tognazzi y Michel Serrault. Pero dejé el proyecto para más adelante, porque era mucho interpretar a un transformista después de haber hecho a un transexual.

P.: ¿A qué estado lo lleva el rol de Don Quijote?

P.C.C.:
Yo diría que a un estado de elevación porque tiene que ver con mis raíces. Me anteceden varias generaciones de actores españoles y desde muy chico escuché en casa los poemas de Rafael Alberti, las obras de Alejandro Casona. Aunque soy profundamente argentino, el lenguaje y la idiosincrasia española me han marcado mucho. Pasar de un español neutro a un español clásico me resulta tan natural que no me requiere ningún esfuerzo.

P.: ¿Cuál es la idea central de este espectáculo?

P.C.C.:
Que todos los seres humanos tenemos un sueño imposible por el que debemos luchar, sin importar lo hostil que resulte la realidad. Quijote es un idealista. No es loco, ni es viejito, ni es frágil. Tiene mucha dulzura y sensibilidad, pero es un hombre poderoso que tiene una fortaleza de la puta madre. Es un caballero de las cruzadas que defiende la justicia, ama con pureza y bondad y busca enmendar el error. De eso habla permanentemente.

P.: Lavié hizo de Don Quijote en 2005 ¿Le costó que ahora aceptara el rol de Sancho?

P.C.C.:
Al contrario, la decisión fue suya. Yo me lo crucé un día, cuando ya habíamos comprado los derechos y con mucho pudor porque Raúl ya había hecho la obra acá, en México y en todas partes- le conté que iba a hacer "El hombre de la Mancha". ¿Sabe lo que me dijo?: "Ah, yo quiero ser tu Sancho, ya tengo la barriga". Pensé que era una broma, pero hablaba en serio. Eso demuestra su gran generosidad. El, Cecilia (Milone) y yo tenemos muy buena química. Hay mucho respeto y afecto entre nosotros. Y a mí lo que más me importa es que todos se luzcan por igual.

Entrevista de Patricia Espinosa

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