15 de enero 2009 - 00:00

Yo sé bien que estoy afuera...

Yo sé bien que estoy afuera...
Como dice la inolvidable canción mejicana: «pero el día que yo me muera, sé que tendrás que llorar, llorar... y llorar...».
Y si consideramos que el sistema financiero internacional, "sin el cual las economías modernas no pueden crecer", en algún momento fue "rey" y ahora pasó a mendigo, sin dudas, es para llorar...
Otro día de pálidas que alimentaron aún más lamentaciones poscierre, las Bolsas europeas finalizaron la jornada resignando, significativamente, París, el 4,56%; Madrid, el 4,03%; y Londres, el 5%, después de conocerse malas noticias del sector bancario (se derrumbó el HSBC), mientras que el Dow Jones, también en derrape al término del mercado local, se anotaba con un 3,09% de merma, arrastrado por la baja en el índice de consumo y las noticias negativas del sector financiero.
El índice Bovespa de San Pablo también finalizó la jornada bajando el 0,97%.
Y nuestro mercado se sumó a la trayectoria bajista con un índice Merval que llegó a un mínimo de 1.080,58 puntos y un máximo de 1.132,00, cerrando en 1.087,61 puntos y perdiendo el 3,91%.
Los índices M:ar y Merval 25 bajaron el 1,76% y 3,83% respectivamente.
El total negociado, paupérrimo, en la fecha, fue de apenas 37 millones y medio aproximadamente y se contabilizaron 4 alzas, 43 bajas, y 6 papeles quedaron sin cambios.
A pesar de lo tortuoso del camino que se transita y de los escollos que esto implica, estar en el mercado es vivir todas las experiencias, las buenas, las regulares y las malas, y sería bueno recordar que no hay que llegar primero, sino que hay que saber llegar y... permanecer en la Bolsa.

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