Entre el trabajo y todo lo que queda por hacer después, millones de personas llegan al final del día con poco tiempo libre. Cocinar, ordenar, lavar o preparar las cosas para la jornada siguiente son tareas que se acumulan rápido, y por eso los robots domésticos empiezan a ganar cada vez más atención como una posible ayuda dentro de casa.
A3 es la propuesta de Nori Robotics para meterse de lleno en ese terreno. El dispositivo puede colaborar con distintos trabajos cotidianos, aunque tiene una condición bastante particular: antes de esperar que haga algo por su cuenta, su dueño tiene que enseñarle cómo hacerlo.
Así luce este económico y novedoso modelo.
Nori Robotics
De qué trata este robot asistente para las tareas del hogar
A3 es un robot doméstico desarrollado por Nori Robotics para encargarse de distintos trabajos dentro de una casa. Puede cargar el lavavajillas, doblar ropa, guardar cosas y ayudar en la cocina, por ejemplo, alcanzando ingredientes o volcándolos en un recipiente.
Su principal diferencia está en que no llega preparado para resolver todas esas tareas desde el primer día. El aparato necesita que su dueño le enseñe qué hacer, por lo que cada modelo puede terminar aprendiendo trabajos distintos dependiendo de la casa donde se utilice.
Nori apunta justamente a usuarios dispuestos a involucrarse en ese proceso. La propuesta no es comprarlo, encenderlo y dejarlo funcionando sin más, sino ir incorporándole nuevas habilidades a medida que aparecen necesidades diferentes.
Eso también permite aprovecharlo fuera de las tareas domésticas. En una de las demostraciones, el dispositivo aparece pasando las hojas de una partitura mientras una persona toca la guitarra, una función bastante alejada de lavar, ordenar o cocinar.
Las características claves de este invento
El A3 se desplaza sobre una base con ruedas y tiene dos brazos terminados en pinzas para agarrar objetos. Cada uno puede levantar cerca de un kilogramo, mientras las cámaras y los sensores LiDAR le sirven para calcular distancias y moverse por la casa sin chocar con muebles u otros obstáculos.
La batería ofrece hasta ocho horas de funcionamiento con una carga completa. Su diseño con ruedas también simplifica los desplazamientos dentro de una vivienda y evita los problemas de equilibrio que tienen los robots que caminan sobre dos piernas.
Para enseñarle nuevas tareas hace falta una computadora con Nori Lab, el programa desarrollado por la empresa para controlar el A3. Desde ahí se pueden reproducir sus movimientos en pantalla, preparar nuevas acciones y ajustar cómo tendrá que realizarlas después.
Quienes sepan programar también pueden crear funciones propias. Nori quiere además reunir las habilidades desarrolladas por los usuarios en una plataforma compartida, para que una tarea preparada para un A3 pueda aprovecharse también en otros dispositivos.
El robot cuesta u$s1.688, bastante menos que otros modelos domésticos que llegan a varios miles de dólares. Parte de esa diferencia está justamente en su propuesta: A3 requiere que el usuario dedique tiempo a enseñarle y configurar las tareas que quiere que realice.