Pekín y Shanghái - Con las calles de las ciudades más importantes custodiadas por la policía y la información “online” bajo censura, las autoridades de China intentaron ayer contener el histórico movimiento de protesta, en el que parte de la población reclama el fin de las restricciones sanitarias por el covid y mayores libertades.
El PCCH busca conjurar el movimiento con mayor despliegue de la policía
También decidió relajar levemente las restricciones al confinamiento en la provincia de Xinjiang, donde se originaron las marchas.
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La policía fue desplegada ayer desde primer ahora en varios puntos de Pekín y Shanghái, cerca de los lugares en los que se habían organizado protestas en la víspera.
En Shanghái, principal ciudad económica, dos personas fueron detenidas cerca de la calle Urumqui, donde había tenido lugar una manifestación el domingo. Una de ellas “había desobedecido” las “disposiciones” de la policía, indicó un agente.
Las patrullas también dispersaron a las personas que se encontraban en el lugar y las obligaron a eliminar les fotografías tomadas con sus celulares.
El régimen comunista también reforzó la presencia de policía en Pekín para disuadir nuevas manifestaciones contra la política de covid cero.
Centenares de personas, jóvenes la mayoría, se habían manifestado el domingo por la noche en las dos orillas del canal Liangma, dando lugar a una imagen muy poco habitual en Pekín.
Los efectivos patrullaban en las dos orillas del canal, habitualmente una zona de paseo, en grupos de dos o tres, lo que frustró una protesta que estaba convocada. También había agentes desplegados en las calles adyacentes.
Cerca de ahí estaban estacionados una veintena de vehículos o furgones de las fuerzas de seguridad, algunos de ellos equipados con cámaras de vigilancia, lo que dificultaba en gran medida cualquier concentración de manifestantes.
En tanto, otros lugares simbólicos de Pekín, como la plaza Tiananmen, estaban desiertos, solo con una fuerte presencia policial que efectuaba controles de identidad a los transeúntes, incluidos los ciclistas, algo muy inhabitual.
Concesión
Más allá de un incremento de la disuasión, el Gobierno decidió aliviar algunas restricciones por el covid-19 en la provincia noroccidental de Xinjiang.
En la capital de ese territorio, Urumqui, se desataron protestas después de que un incendio mortal catalizara la ira de muchos ciudadanos que culparon a los confinamientos por la demo-
ra en el rescate de los afectados. Ese hecho sensibilizó a todo el país.
Según se dispuso, los residentes de Urumqui, algunos de los cuales han estado confinados en sus hogares durante semanas, podrán viajar desde hoy en colectivo para hacer compras en barrios diferentes a los de su residencia. Las entregas de paquetes podrán reanudarse, pero los trabajadores de logística deberán permanecer en “circuito cerrado” en los dormitorios de la empresa.
Asimismo, algunas empresas esenciales en áreas de “bajo riesgo” podrán solicitar la reanudación de sus operaciones al 50% de su capacidad, mientras que el transporte público y los vuelos “comenzarán a restablecerse de manera ordenada”, dijeron las autoridades.
Reacciones
En un hecho inusual, el estatal Diario del Pueblo publicó ayer un artículo en el que advertía sobre la “parálisis” y el “agotamiento” que genera la estrategia de “cero covid”, aunque sin llegar a reclamar que se le pusiera fin.
El Ministerio chino de Relaciones Exteriores acusó a “fuerzas” movilizadas por “motivos ocultos” de haber relacionado el fuego en Urumqui con “la respuesta local al covid-19”, señaló su portavoz, Zhao Lijian.
Bajo “la dirección del Partido Comunista de China y con el apoyo del pueblo chino, nuestro combate contra el covid-19 será un éxito”, afirmó, respondiendo a la movilización del fin de semana.
En las protestas, los manifestantes reclamaron, además del fin de los confinamientos, más libertades políticas e incluso la dimisión del presidente, Xi Jinping, que acaba de lograr un tercer mandato que lo entroniza
al nivel de íconos del régimen como Mao Tse Tung y Deng Xiaoping.
Estados Unidos respaldó el derecho de la gente a protestar pacíficamente en China.
“Llevamos mucho tiempo diciendo que todo el mundo tiene derecho a protestar pacíficamente, aquí en Estados Unidos y en todo el mundo. Esto incluye a la República Popular China”, dijo el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca en un comunicado.
“Creemos que va a ser muy difícil que la China sea capaz de contener este virus a través de su estrategia de ‘cero covid’”, dijo un portavoz, que añadió que Estados Unidos está concen-
trado en “lo que funciona” para combatir el virus, incluyendo la mejora de las tasas de vacunación.
Pekín y Washington han afrontado la propagación de la pandemia de coronavirus de formas muy diferentes, una división que ha dado un giro la contienda entre las dos principales economías del mundo.




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