26 de agosto 2026 - 14:47

Citi: el mundo necesita invertir u$s1,65 billones en minerales críticos y Argentina concentra las miradas

La transición energética y la IA disparan la demanda de minerales críticos. Argentina aparece como uno de los destinos mineros con mayor potencial para captar capital. Se abre una oportunidad histórica por el cobre, el litio y el financiamiento global.

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Lisa News

La carrera global por asegurar el abastecimiento de minerales críticos ingresó en una nueva etapa y América Latina quedó ubicada en el centro de la disputa. La electrificación, el desarrollo de las energías renovables, la expansión de los vehículos eléctricos, la inteligencia artificial (IA), los centros de datos, la defensa y la infraestructura digital están multiplicando la necesidad de metales que, hasta hace pocos años, permanecían lejos de las primeras posiciones de la agenda económica y geopolítica mundial.

En ese escenario, Argentina aparece frente a una oportunidad particularmente relevante. El país forma parte del denominado triángulo del litio junto con Chile y Bolivia, cuenta con una geología considerada de clase mundial para cobre, litio y oro y, a partir de la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), comenzó a modificar las condiciones bajo las cuales los grandes proyectos pueden acceder al capital internacional.

Así lo planteó William Husband, director Global de Banca Corporativa de Metales y Minería de Citi, durante una presentación por videoconferencia para periodistas de Argentina, Brasil, Perú y otros países de América del Sur, en la que analizó el informe “Minerales críticos: La carrera global por el suministro estratégico”.

Llevo 30 años trabajando en metales y minería, y es muy interesante que los metales y la minería -y los minerales críticos, que cada vez son más sinónimos- vuelvan a ser tan relevantes”, señaló Husband al comenzar la exposición, donde participó Energy Report.

La definición no es menor. Según el ejecutivo, el concepto de minerales críticos abarca entre 30 y 60 elementos, dependiendo de las listas elaboradas por los distintos gobiernos. La diversidad responde a que Estados Unidos, Canadá, Australia, la Unión Europea y el Reino Unido, entre otros actores, identifican como estratégicos distintos minerales en función de sus necesidades industriales, militares y tecnológicas.

Pero detrás de esa multiplicidad hay una cuestión común: el mundo necesita mucho más metal para construir la economía del futuro, mientras la oferta está concentrada geográficamente y los nuevos proyectos requieren cada vez más capital, infraestructura y tiempo para entrar en producción.

William Husband, director Global de Banca Corporativa de Metales y Minería de Citi, presentó el informe sobre minerales críticos para medios de América Latina.

William Husband, director Global de Banca Corporativa de Metales y Minería de Citi, presentó el informe sobre minerales críticos para medios de América Latina.

El cobre, el nuevo cuello de botella de la economía global

Dentro de ese universo, Husband ubicó al cobre en una categoría especial. “El cobre es el rey, la reina, el mago de los minerales críticos”, resumió durante la presentación, al explicar que prácticamente ninguna de las grandes tendencias que están transformando la economía mundial puede desarrollarse sin este metal.

El dato que resume la magnitud del desafío es contundente: durante los próximos 25 años, entre 2025 y 2050, el mundo necesitará aproximadamente la misma cantidad de cobre que produjo durante los 125 años anteriores.

La demanda de cobre refinado pasaría de unos 28 millones de toneladas en 2025 a 40 millones de toneladas en 2040, impulsada por la expansión de las redes eléctricas, la electrificación del transporte, las energías renovables, los centros de datos y la inteligencia artificial.

Husband destacó que la demanda adicional hacia 2040 rondaría los 7 millones de toneladas y sostuvo que el cobre representa para América Latina “la oportunidad de demanda más resiliente”, debido a que las nuevas necesidades no dependen de una única tecnología sino de múltiples procesos de transformación de la economía.

La IA agregó además un componente que hace algunos años no estaba contemplado con esta magnitud. Los centros de datos necesitan enormes cantidades de energía y, por lo tanto, nuevas redes eléctricas, transformadores, cableado, sistemas de refrigeración y estructuras metálicas. “Los centros de datos no solo se construyen con estos chips y semiconductores. Requieren enormes cantidades de cobre y acero, redes eléctricas y todos los activos físicos subyacentes que los acompañan”, explicó Husband.

El problema no se limita a encontrar yacimientos. La ley media del mineral de cobre cayó desde niveles de entre 2% y 5% alrededor de 1900 hasta aproximadamente 0,5% en la actualidad, según los datos utilizados por Citi. Esto significa que para producir la misma cantidad de metal es necesario mover y procesar mucha más roca, con mayores requerimientos de energía, agua, infraestructura y capital. Y allí aparece una de las principales ventajas competitivas potenciales de América Latina: la región concentra una enorme proporción de los recursos mundiales y una parte sustancial de los nuevos proyectos.

América Latina concentra los recursos que necesita el mundo

América Latina posee aproximadamente 49% de los recursos mundiales de cobre y cerca de un tercio de los recursos globales de litio. Actualmente aporta alrededor del 41% del cobre extraído en el mundo, 22% del zinc, 19% del litio, 8% de la bauxita y 4% del níquel.

América Latina posee cerca de la mitad de los recursos de cobre del mundo y aproximadamente un tercio de sus recursos de litio, lo que sitúa a la región en el centro tanto de la transición energética como del desarrollo de la infraestructura global de inteligencia artificial”, afirmó Husband.

La concentración también se observa en la producción. Casi la mitad del cobre minado mundial procede de Chile, Perú y la República Democrática del Congo, mientras que en el caso del litio la producción se encuentra principalmente en Australia, Chile y China.

La oportunidad regional, sin embargo, no consiste solamente en extraer más mineral. Uno de los principales desafíos es avanzar en procesamiento, refinación y generación de mayor valor agregado.

El caso del cobre es especialmente ilustrativo: Chile refina aproximadamente 1,7 millones de toneladas, frente a los cerca de 14 millones de toneladas de China. La región controla una enorme cantidad del recurso, pero una porción importante de la capacidad industrial posterior continúa concentrada fuera de América Latina.

Por eso, la oportunidad es doble: aumentar la producción minera y desarrollar una infraestructura industrial capaz de procesar una mayor proporción de esos recursos.

El potencial es significativo. América Latina concentra alrededor del 45% de la cartera mundial de proyectos greenfield de cobre y el 56% de los proyectos brownfield, es decir, ampliaciones o expansiones de operaciones existentes.

Para el conjunto de la minería regional, las proyecciones utilizadas por Citi estiman que hacia 2040 el mercado latinoamericano podría alcanzar unos u$s130.000 millones en minería y u$s24.000 millones en refinación.

Litio: crecimiento, procesamiento y una nueva oportunidad para Argentina

El segundo gran protagonista es el litio, cuya demanda mundial podría aumentar aproximadamente 353% entre 2024 y 2040. Aunque el crecimiento proyectado es extraordinario, Husband introdujo un matiz importante: a diferencia del cobre, no considera que el principal problema del litio sea la disponibilidad geológica del recurso, sino la capacidad para desarrollar plantas de procesamiento y distribuir mejor esa infraestructura.

No me preocupa el litio. Lo único que hace falta es aumentar su procesamiento más allá de ciertas zonas geográficas concentradas. Más plantas de hidróxido, más plantas de concentración”, explicó.

El ejecutivo recordó que el precio llegó a multiplicarse desde niveles cercanos a u$s10.000 por tonelada hasta alrededor de u$s80.000, generando una ola de inversiones y sobreoferta, para luego retroceder y ubicarse nuevamente en niveles cercanos a u$s20.000.

Para América Latina, el punto central está en que la región cuenta con algunos de los recursos de litio de menor costo de producción, particularmente en los salares andinos.

Argentina ocupa allí un lugar privilegiado. La producción regional de litio podría crecer casi 50% hacia 2030, con una expansión argentina fuertemente relacionada con el RIGI y con una cartera de proyectos que comenzó a atraer inversiones de grandes grupos internacionales.

El ejemplo utilizado por Citi durante la presentación fue el proyecto Salar del Rincón, de Rio Tinto, en Salta, para el cual el banco estructuró y cerró en marzo de 2026 un préstamo multiagencia de aproximadamente u$s1.175 millones a 11 años.

La operación contó con la participación de JBIC, agencias de crédito a la exportación, BID, IFC y bancos comerciales, una estructura que para Husband representa el modelo que puede comenzar a repetirse en la región.

El financiamiento de proyectos como el desarrollo de litio en el Salar del Rincón demuestra cómo las agencias de crédito a la exportación, las instituciones financieras de desarrollo y la banca comercial pueden colaborar de manera efectiva para impulsar proyectos de minerales críticos a gran escala en América Latina”, sostuvo.

Argentina, bajo la lupa de los grandes bancos

En la mirada de Citi, Argentina está atravesando un momento singular para su industria minera. “Argentina actualmente es uno de los países donde la actividad de inversión minera es más intensa; de hecho, es la más alta de su historia en el contexto argentino y una de las más altas del mundo”, afirmó Husband durante la ronda de preguntas.

La explicación combina dos factores: geología y condiciones para la inversión.

El país cuenta con recursos de cobre, litio y oro de escala internacional, pero durante años enfrentó dificultades para transformar ese potencial geológico en proyectos productivos capaces de atraer grandes volúmenes de capital.

El RIGI modificó parte de esa ecuación. El régimen ofrece a los proyectos aprobados 30 años de estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria, con un piso de inversión de u$s200 millones que puede elevarse a entre u$s900 millones y u$s1.000 millones para grandes proyectos exportadores.

Hasta el momento, según los datos incluidos en el informe de Citi, fueron aprobados 13 proyectos mineros bajo el RIGI en Catamarca, Salta, San Juan, Jujuy y Mendoza, vinculados con oro, plata, litio y cobre. En conjunto representan inversiones cercanas a u$s25.000 millones, mientras que otros u$s25.000 millones permanecen en evaluación. El plazo para adherir al régimen fue extendido hasta julio de 2027.

Para Husband, esa previsibilidad es determinante porque el desafío de la minería no es solamente conseguir capital inicial, sino sostenerlo durante un ciclo de inversión que puede extenderse durante muchos años. “En los países que analizamos hoy vemos diferentes vías para desbloquear la inversión, pero todos comparten una necesidad común: estabilidad regulatoria y acceso a capital de largo plazo para transformar el potencial de sus recursos en producción efectiva”, sostuvo.

El cobre argentino vuelve a captar la atención internacional

En la presentación, Husband evitó referirse específicamente a eventuales mandatos de Citi sobre proyectos argentinos futuros, pero dejó en claro que el cobre ocupa un lugar prioritario.

Hay una enorme cantidad de proyectos de cobre muy grandes en el mercado que buscan financiación a través de múltiples fuentes distintas, ya sean inversiones estratégicas de otras empresas, financiación de proyectos por parte de agencias de crédito a la exportación o cualquier alternativa intermedia”, explicó.

La referencia adquiere especial relevancia para iniciativas como Los Azules, El Pachón, Josemaría (Vicuña), Altar y otros desarrollos cupríferos que buscan avanzar desde la exploración y evaluación hacia etapas que requieren inversiones de varios miles de millones de dólares.

Husband destacó que las grandes compañías mineras internacionales y los grupos locales están aumentando la exploración y el gasto de capital en Argentina, Chile y Perú. “Muchos bancos están dedicando muchísimo tiempo a Argentina porque la geología, particularmente en cobre, litio y oro de primer nivel, es extraordinaria”, aseguró.

La transformación de ese potencial en producción, sin embargo, requiere superar uno de los mayores obstáculos de la minería mundial: el financiamiento de la etapa intermedia.

El gran problema: cruzar el puente entre la exploración y la mina

Uno de los conceptos más relevantes expuestos por Husband fue el denominado “valle” o brecha de financiamiento minero.

La exploración puede comenzar con compañías pequeñas que levantan capital en mercados como Australia o Canadá y disponen de decenas de millones de dólares para perforar y determinar si existe un recurso económicamente explotable. Pero cuando llega el momento de construir una mina, una planta de procesamiento, caminos, líneas eléctricas, infraestructura hídrica y sistemas logísticos, las necesidades saltan a miles de millones de dólares.

Ahí está el dilema, y eso es lo que están cubriendo los gobiernos, así como el crédito privado, los bancos y los mercados de capitales”, explicó el experto del Citi.

El mundo necesitará aproximadamente u$s1,65 billones de inversión de capital hasta 2035 para satisfacer la demanda proyectada de minerales críticos. El cobre concentra unos u$s780.000 millones de esas necesidades y el litio alrededor de u$s340.000 millones.

“América Latina posee cerca de la mitad de los recursos de cobre del mundo y aproximadamente un tercio de sus recursos de litio

“América Latina posee cerca de la mitad de los recursos de cobre del mundo y aproximadamente un tercio de sus recursos de litio", dijo el analista experto del Citi.

La magnitud del desafío coincide con una transformación en las fuentes de financiamiento. A los bancos, mercados de capitales y agencias de crédito a la exportación se sumaron con mayor fuerza el capital privado, fondos especializados y gobiernos, que comenzaron a utilizar subsidios, préstamos concesionales, garantías, compromisos de compra y participaciones directas para reducir los riesgos de los proyectos estratégicos.

Estados Unidos, Canadá y Australia están desplegando herramientas para asegurar el suministro de minerales considerados esenciales para sus industrias. En paralelo, China mantiene desde hace años una política activa de financiamiento y control de cadenas de suministro.

El ejemplo estadounidense de MP Materials resulta ilustrativo: el Pentágono tomó una participación de 25% por u$s400 millones, al tiempo que garantizó un contrato de compra a diez años con precios mínimos.

La lógica es clara: los gobiernos ya no esperan que el mercado por sí solo resuelva el riesgo de abastecimiento de minerales estratégicos.

Una nueva batalla geopolítica por las tierras raras

La dimensión geopolítica quedó particularmente expuesta en el mercado de tierras raras. China concentra gran parte de la extracción, refinación y reciclaje de estos minerales. En abril de 2025, Beijing restringió la exportación de siete elementos estratégicos, generando impactos inmediatos sobre cadenas vinculadas con drones, sistemas militares, radares y vehículos eléctricos.

Husband remarcó que el problema de las tierras raras no reside necesariamente en su escasez física. “No son tan raras en absoluto en la corteza terrestre. El desafío no es la frecuencia con la que aparecen como elementos, sino el nivel de concentración necesario para que sean comercialmente viables”, explicó.

La demanda global de imanes NdFeB podría aumentar cerca de 90% hacia 2050, mientras que las restricciones comerciales elevan el riesgo de abastecimiento fuera de China.

Otros minerales también quedaron bajo el radar. El galio y el germanio son indispensables para determinados semiconductores y permanecen fuertemente concentrados en China, mientras que el tungsteno, por su altísimo punto de fusión, tiene aplicaciones relevantes en defensa y sistemas militares.

La oportunidad latinoamericana es multimineral

El atractivo de América Latina no se limita a una única materia prima. La región combina cobre, litio, oro, níquel, zinc, plata y otros minerales considerados estratégicos, lo que permite construir una base de demanda más diversificada.

La región representa aproximadamente 17% de la producción mundial de oro, con México, Perú y Brasil entre sus principales productores. En tanto, México mantiene desde hace más de 16 años el liderazgo mundial en producción de plata, un mineral que fue incorporado en 2025 a la lista estadounidense de minerales críticos.

Brasil busca aprovechar sus recursos para impulsar una estrategia de industrialización que incluya extracción y procesamiento, mientras que Vale continúa consolidándose como una de las principales mineras globales. El país, además, firmó nuevos memorandos de entendimiento con India y Corea del Sur.

Chile incrementó en 43% sus ingresos fiscales provenientes de la minería tras la implementación del Royalty Minero y avanza con la alianza Codelco-SQM para desarrollar el proyecto Salar Futuro, destinado a producir carbonato e hidróxido de litio grado batería.

Perú, por su parte, cuenta con una cartera de proyectos mineros superior a u$s64.000 millones y espera inversiones mineras por aproximadamente u$s8.100 millones durante 2026.

En Colombia, el oro desplazó al carbón como principal mineral de exportación y representó 59% del valor exportado entre enero y abril de 2026, frente al 30% del carbón. Además, las exportaciones de concentrados semielaborados de platino y cobre aumentaron 484,6% y 137,2%, respectivamente, durante el inicio del año.

Ecuador también avanza en la expansión de su minería: el sector se convirtió en el cuarto mayor exportador del país, con más de u$s3.300 millones en exportaciones durante 2025, mientras proyectos como Cangrejos, Cascabel, Warintza y Curipamba-El Domo avanzan hacia nuevas etapas.

El financiamiento será tan importante como la geología

La gran pregunta para Argentina y América Latina será entonces cómo transformar una ventaja geológica en una ventaja industrial y financiera.

El mercado global necesitará capital a una escala que excede ampliamente las capacidades tradicionales del sector minero. La capitalización bursátil conjunta de las diez mayores compañías mineras del mundo ronda u$s1,2 billones, una cifra que Husband considera llamativa cuando se la compara con el valor de grandes compañías tecnológicas individuales.

Todo ese cableado de cobre que se incorpora a las líneas eléctricas, la roca de los edificios, el mineral de hierro, el litio de su teléfono: todo eso es indispensable. Y, sin embargo, la capitalización de mercado combinada de las diez principales empresas mineras era de unos u$s1,25 billones”, cuestionó.

La paradoja es que las industrias que lideran la revolución tecnológica dependen de una actividad que durante años tuvo dificultades para atraer capital en proporción con su importancia estratégica.

La oportunidad para Argentina consiste precisamente en aprovechar este cambio de paradigma. El país no solo necesita desarrollar minas: necesita financiamiento de largo plazo, infraestructura, proveedores, energía, agua, logística, procesamiento y reglas estables que permitan convertir los recursos minerales en activos productivos.

El caso de Rincón anticipa cómo podría estructurarse esa nueva etapa. Citi lideró una financiación de más de u$s1.000 millones a 11 años, con la participación conjunta de agencias de crédito a la exportación de distintos países, organismos multilaterales y bancos comerciales. Para Husband, ese modelo será cada vez más frecuente porque permite distribuir el riesgo entre actores con diferentes capacidades financieras y objetivos estratégicos.

La oportunidad es particularmente importante para Argentina porque el país todavía tiene una enorme superficie geológica por explorar y una producción de cobre muy inferior a su potencial. Si logra convertir el interés actual de las compañías y los bancos en proyectos concretos, podría incorporarse a una cadena global que no solo busca minerales para la transición energética, sino también para la infraestructura física que sostiene la inteligencia artificial, la defensa y la nueva economía digital.

Y detrás de toda esa transformación hay una cifra que resume la dimensión de la oportunidad: el mundo deberá movilizar unos US$1,65 billones de capital hasta 2035 para desarrollar los minerales críticos que necesitará la economía global.