El mercado internacional del cobre atraviesa uno de los escenarios más ajustados de los últimos años. La combinación de una demanda que continúa creciendo impulsada por la electrificación, las energías renovables, la inteligencia artificial y los centros de datos, junto con una oferta que no logra expandirse al mismo ritmo, volvió a cambiar las perspectivas para el principal metal industrial del mundo.
Cobre: mercado global entra en déficit en 2026 y el precio vuelve a subir a u$s13.800 la tonelada en Londres
El International Copper Study Group (ICSG) proyecta un déficit de 150.000 toneladas de cobre refinado para 2026. La demanda de China, la caída de inventarios y las dificultades productivas en Chile impulsan los precios.
-
Nuevo mapa minero de América Latina: quién lidera la producción y qué frena el crecimiento del sector
-
BHP acelera su apuesta por la energía solar para abastecer la mayor mina de cobre del mundo
El cobre consolida su rol como metal estratégico para la transición energética, la inteligencia artificial, los centros de datos y la electrificación global.
El Grupo Internacional de Estudio sobre el Cobre (ICSG, por su siglas en inglés) modificó de manera significativa sus previsiones y ahora estima que el mercado mundial de cobre refinado registrará un déficit cercano a las 150.000 toneladas durante 2026, cuando meses atrás proyectaba un superávit de 209.000 toneladas. El cambio refleja una realidad cada vez más evidente: la producción de cobre refinado crece más lentamente por la escasez de concentrados disponibles para las fundiciones.
Según el organismo internacional, la producción mundial de cobre refinado aumentará apenas 0,9% en 2026, muy por debajo del 3,4% previsto para 2025, mientras que la utilización global del metal crecerá 2,1% hasta alcanzar alrededor de 28,7 millones de toneladas, ampliando la brecha entre oferta y demanda.
China vuelve a tensionar el mercado mundial
Las señales provenientes del principal consumidor mundial fortalecen todavía más ese escenario. Es que durante junio, las importaciones chinas de cobre refinado alcanzaron su mayor nivel en nueve meses, favorecidas por paradas de mantenimiento en varias fundiciones del país asiático.
Al mismo tiempo, según Reuters, la prima Yangshan, considerada el principal indicador del apetito chino por el cobre importado, escaló hasta u$s100 por tonelada, su mayor valor en 14 meses y un incremento de 133% en lo que va de 2026.
La demanda física también comenzó a reflejarse en los inventarios. Las existencias de la Bolsa de Futuros de Shanghái descendieron hasta 79.909 toneladas, su menor nivel desde agosto de 2025 y más de 80% por debajo del volumen registrado apenas cuatro meses atrás. En paralelo, las reservas de la Bolsa de Metales de Londres (LME) cayeron 24% desde fines de mayo, mientras una parte importante del metal almacenado ya fue comprometida para retiro.
El resultado fue una nueva escalada de las cotizaciones internacionales. Este lunes 20 de julio el cobre llegó a negociarse por encima de u$s13.800 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), mientras que los contratos más negociados en la Bolsa de Shanghái superaron los 105.000 yuanes por tonelada.
En Estados Unidos, el mercado COMEX continúa operando con una prima respecto de otros mercados por la expectativa de futuras medidas arancelarias, lo que también está atrayendo metal físico hacia ese país.
Chile vuelve a convertirse en un factor clave
A la presión de la demanda se suman los problemas de producción del principal productor mundial.
El ICSG prevé que la producción minera mundial crecerá 2,3% durante 2026, impulsada por nuevos proyectos y expansiones en Chile, Perú, Zambia e Indonesia. Sin embargo, el organismo considera que ese aumento no alcanzará para abastecer el crecimiento del consumo.
Las menores leyes minerales, restricciones operativas, problemas climáticos y demoras productivas en distintas minas chilenas continúan limitando la disponibilidad de concentrados, mientras las fundiciones -especialmente en China- incrementaron su capacidad de procesamiento mucho más rápido que la oferta minera.
Este desequilibrio redujo fuertemente los cargos de tratamiento (TC/RC), deteriorando los márgenes de refinación y reforzando la percepción de un mercado cada vez más ajustado.
La oportunidad histórica para Argentina
Más allá de las oscilaciones coyunturales de la economía mundial, el cobre mantiene un fuerte respaldo estructural. La Secretaría de Minería de la Nación recuerda en su informe sobre cobre de febrero pasdao que el metal es esencial para la infraestructura eléctrica, edificios, transporte, maquinaria industrial, vehículos eléctricos, energías renovables, inteligencia artificial y centros de datos, sectores cuya expansión continuará durante las próximas décadas.
Pese al crecimiento sostenido de la demanda, el organismo señala que las reservas mundiales permanecen relativamente estables desde hace tres décadas. En 2024 las reservas globales alcanzaron 980 millones de toneladas, concentradas principalmente en Chile, Perú y Australia, que reúnen cerca del 40% del total mundial. Argentina, por su parte, dispone de 17,2 millones de toneladas de reservas.
En ese contexto internacional, el país aparece como uno de los países con mayor potencial de crecimiento. De acuerdo a datos oficiales, el país cuenta actualmente con nueve proyectos de cobre en estados avanzados de desarrollo, ubicados principalmente en San Juan, Catamarca y Salta, que representan inversiones superiores a u$s28.000 millones.
Las proyecciones oficiales indican que la producción nacional podría superar 1,5 millones de toneladas anuales hacia 2035, volumen suficiente para que Argentina represente aproximadamente 6,1% de la producción mundial de cobre, consolidándose entre los principales productores globales.
El impacto económico sería igualmente significativo. Asumiendo las proyecciones de precios elaboradas por S&P Global, las exportaciones argentinas podrían alcanzar u$s5.269 millones en 2030, duplicarse hasta u$s11.406 millones en 2032 con la incorporación de proyectos como MARA y Altar, y llegar a u$s17.757 millones en 2035, cuando prácticamente todos los grandes desarrollos previstos entren en operación.
Las inversiones también mostrarían una fuerte aceleración. Entre 2027 y 2030, el CAPEX promedio anual rondaría los u$s4.546 millones, impulsado principalmente por Josemaría de Vicuña (u$s4.061 millones), MARA (u$s4.000 millones), Taca Taca (u$s3.583 millones) y Los Azules (u$s3.168 millones). Posteriormente, el desarrollo de El Pachón (u$s9.500 millones) sostendría un nivel elevado de inversiones durante los primeros años de la próxima década.



