En pleno invierno y con un sistema energético tensionado por múltiples frentes como la mayor demanda residencial de gas hasta restricciones en el GNC y la necesidad de importar buques de Gas Natural Licuado (GNL), el sector eléctrico argentino dio un paso institucional para reforzar su capacidad de respuesta ante emergencias.
Cortes de luz en invierno: distribuidoras eléctricas acuerdan protocolo de acción ante contingencias severas
Se trata de un esquema formal de cooperación para un sector que distribuye más de 132.000 GWh anuales, lo que representa cerca del 98% del consumo eléctrico nacional.
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La coordinación entre distribuidoras eléctricas busca evitar que los eventos climáticos extremos, que ya impactan simultáneamente en gas, transporte y electricidad, se traduzcan en interrupciones prolongadas del servicio.
La Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (ADEERA) presentó el Protocolo ARC (Asistencia Recíproca en Contingencias), un esquema formal de cooperación para un sector distribuye más de 132.000 GWh anuales, lo que representa cerca del 98% del consumo eléctrico nacional. La iniciativa entre distribuidoras busca acelerar la normalización del servicio eléctrico cuando eventos climáticos extremos, fallas técnicas o desastres naturales superen la capacidad operativa de una empresa.
El anuncio se produce en un contexto de alta sensibilidad del sistema energético. Las bajas temperaturas de junio volvieron a disparar el consumo de gas en hogares -principal fuente de calefacción en el país-, lo que obligó a reforzar el abastecimiento priorizando la demanda residencial y dejando en segundo plano a usuarios industriales y estaciones de GNC bajo contratos interrumpibles.
En paralelo, el Gobierno y los operadores del sistema energético avanzaron con la importación de buques de GNL para cubrir picos de demanda en centrales termoeléctricas y sostener el suministro eléctrico en horas críticas, ante la limitación estructural del sistema de transporte de gas.
En ese escenario, el riesgo de cortes de energía eléctrica en invierno no es un fenómeno aislado, sino parte de una cadena de tensiones que atraviesa gas, generación térmica y redes de distribución. Cuando el sistema de gas se estresa -por mayor consumo residencial o restricciones en la inyección- impacta directamente en la generación eléctrica, donde las centrales térmicas dependen del combustible para sostener la oferta en los picos de demanda.
Un esquema de asistencia entre distribuidoras
El Protocolo ARC establece por primera vez un mecanismo coordinado, voluntario y formal de asistencia recíproca entre distribuidoras eléctricas de todo el país. El objetivo es claro: que las empresas puedan apoyarse entre sí cuando una contingencia excede su capacidad de respuesta, reduciendo los tiempos de interrupción del servicio.
“Con el Protocolo ARC estamos dando un paso importante en la coordinación del sector, estableciendo un esquema claro para la asistencia entre distribuidoras. Esto nos permite mejorar la capacidad de respuesta ante eventos severos y actuar de manera más eficiente en la restitución del servicio”, explicó Gabriel Scorolli, Coordinador de la Comisión Técnica de Mantenimiento de ADEERA, una de las áreas que impulsó la iniciativa.
El diseño del protocolo incorpora procedimientos estandarizados para la solicitud de ayuda, la evaluación de recursos disponibles y la asignación de equipos técnicos entre compañías. ADEERA funcionará como nodo de coordinación central, con capacidad de recibir alertas, evaluar el nivel de daños y articular el despliegue de asistencia operativa.
La Asociación reúne a 50 distribuidoras eléctricas públicas, privadas y cooperativas y en conjunto abastecen a 15 millones de clientes en todo el país, operan 465.000 kilómetros de redes y emplean a 60.000 personas.
Logística permanente y reglas financieras claras
Uno de los cambios más relevantes del ARC es la formalización de una estructura operativa 24/7 para emergencias. Cada distribuidora deberá contar con contactos disponibles de forma permanente para activar pedidos de asistencia inmediata.
El esquema también incorpora criterios de transparencia financiera: los costos operativos y viáticos asociados a la asistencia deberán ser reembolsados entre empresas en un plazo de hasta 30 días posteriores a la emergencia, buscando dar previsibilidad a un tipo de cooperación que hasta ahora se resolvía de manera informal.
El protocolo establece además que la asistencia se mantendrá activa hasta la normalización del sistema, la mitigación de riesgos en la vía pública y la realización de una evaluación técnica posterior, donde las empresas revisarán el desempeño del operativo y los tiempos de respuesta.
Un sistema energético bajo presión en invierno
La iniciativa de ADEERA se inscribe en un invierno particularmente exigente para el sistema energético argentino. El aumento del consumo de gas en hogares, que se intensifica con muchos días de temperaturas bajas sostenidas, genera un efecto dominó: se restringe el suministro a industrias y estaciones de GNC con contratos interrumpibles para priorizar la demanda residencial, una práctica habitual en el sistema pero que en esta temporada volvió a repetirse con mayor frecuencia.
En paralelo, el Gobierno reforzó la importación de GNL para abastecer la demanda de generación eléctrica en centrales térmicas, un componente clave del sistema cuando cae la producción hidroeléctrica o no hay suficiente disponibilidad de gas local. Esa dependencia de cargamentos importados, que luego se regasifican e inyectan al sistema, se vuelve crítica en los picos de frío, cuando el consumo residencial absorbe gran parte del gas disponible.
En este contexto, la coordinación entre distribuidoras eléctricas busca evitar que los eventos climáticos extremos, que ya impactan simultáneamente en gas, transporte y electricidad, se traduzcan en interrupciones prolongadas del servicio.
El lanzamiento del Protocolo ARC marca un cambio de enfoque en el sistema de distribución eléctrica argentino: pasar de una cooperación ocasional a un esquema institucionalizado de respuesta conjunta ante emergencias.
Si bien la adhesión es voluntaria, el alcance del acuerdo apunta a consolidar una red de apoyo operativo entre empresas que permita responder con mayor velocidad en escenarios cada vez más frecuentes de estrés climático y energético.
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