OLACDE propone más integración eléctrica y una inversión de u$s3.000 millones para América Latina

El especialista en asuntos energéticos y jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, Guido Maiulini, destacó que la integración eléctrica regional puede generar beneficios de hasta u$s 5.000 millones anuales y reducir costos, emisiones y necesidades futuras de infraestructura.

OLACDE impulsa 16 proyectos de interconexión internacional en América Latina que representan 5.835 MW de capacidad.

OLACDE impulsa 16 proyectos de interconexión internacional en América Latina que representan 5.835 MW de capacidad.

América Latina y el Caribe avanzan hacia una nueva etapa de integración energética con el objetivo de aprovechar mejor sus recursos, reducir vulnerabilidades y construir una red eléctrica regional más eficiente. En ese marco, la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) presentó junto a la CELAC el Plan Indicativo Regional de Interconexión Eléctrica con horizonte al 2040, un estudio que identifica oportunidades concretas para fortalecer el intercambio de energía entre países.

El trabajo, desarrollado con el apoyo de la Comisión Europea y la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ), analizó 16 proyectos de interconexión internacional que representan 5.835 MW de capacidad, unos 4.830 kilómetros de redes y una inversión estimada cercana a los u$s 3.000 millones.

Para Guido Maiulini, diplomático de carrera y especialista en asuntos energéticos, actualmente jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, el desafío no pasa únicamente por construir infraestructura, sino por crear una nueva arquitectura institucional que permita que la región capture el valor de sus recursos energéticos.

Guido Maiulini OLACDE Ernesto López Anadón IAPG
Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, y Ernesto López Anadón, del IAPG, durante la Conferencia Arpel 2026 en Buenos Aires.

Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, y Ernesto López Anadón, del IAPG, durante la Conferencia Arpel 2026 en Buenos Aires.

“Estamos frente a una oportunidad para repensar la forma en que América Latina y el Caribe gestionan su energía. La integración eléctrica puede permitirnos utilizar mejor la infraestructura existente, complementar los recursos de cada país y avanzar hacia un sistema más resiliente”, explicó Maiulini.

El estudio identificó que 12 de las 16 interconexiones evaluadas aparecen de manera consistente en todos los escenarios analizados, incluso considerando diferentes niveles de demanda, variaciones en los precios de combustibles y condiciones climáticas.

Según las estimaciones del informe, la integración regional podría generar beneficios netos de entre u$s1.000 millones y u$s5.000 millones por año, a partir de un mejor aprovechamiento de la generación renovable, menor desperdicio de energía disponible y una reducción de las necesidades futuras de inversión en generación y almacenamiento.

“La región tiene una enorme complementariedad energética. Hay países con excedentes renovables, otros con recursos firmes y diferentes perfiles de demanda. El desafío es construir los mecanismos para que esa diversidad se convierta en una ventaja competitiva regional”, señaló el especialista.

El desafío institucional: avanzar hacia un mercado energético regional

Durante la presentación también se planteó la necesidad de avanzar hacia un Tratado Marco de Integración Energética Regional, una herramienta multilateral destinada a promover la convergencia regulatoria, fortalecer la cooperación y facilitar acuerdos progresivos entre los países.

Para Maiulini, la clave será generar confianza entre los actores regionales: “La integración energética requiere reglas claras, coordinación política y respeto por las realidades de cada país. No se trata de reemplazar las decisiones nacionales, sino de construir una plataforma común que permita sumar capacidades”.

La propuesta busca establecer un marco que facilite futuras interconexiones, armonice criterios regulatorios y genere condiciones para nuevas inversiones en infraestructura energética. “La energía dejó de ser solamente un sector económico. Es un factor estratégico para la competitividad, la seguridad regional y el desarrollo productivo”, afirmó Maiulini.

Con este enfoque, OLACDE busca consolidar una agenda energética regional que combine transición, infraestructura e integración, con una mirada de largo plazo hacia 2040.

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