11 de febrero 2026 - 12:12

Startup levanta u$s1 millón para desarrollar energía nuclear para la Luna

Deep Space Energy recaudó u$s380.000 en capital privado y u$s630.000 en contratos públicos para impulsar un generador radioisotópico que promete mayor eficiencia que los sistemas actuales. Apunta tanto a misiones lunares como a infraestructura satelital de defensa europea.

Energía nuclear. La Luna presenta desafíos extremos: temperaturas nocturnas inferiores a -150°C y noches que duran aproximadamente 354 horas, lo que impide depender exclusivamente de la energía solar.

Energía nuclear. La Luna presenta desafíos extremos: temperaturas nocturnas inferiores a -150°C y noches que duran aproximadamente 354 horas, lo que impide depender exclusivamente de la energía solar.

La carrera por la autonomía espacial y la resiliencia energética en Europa sumó un nuevo actor. La startup letona Deep Space Energy anunció el cierre de su ronda pre-semilla por u$s380.000 (equivalentes a 350.000 €), liderada por Outlast Fund y el inversor ángel Linas Sargautis, excofundador de NanoAvionics. Además, aseguró u$s630.000 adicionales (580.000 €) en contratos y subvenciones provenientes de la Agencia Espacial Europea (ESA), el programa DIANA de la OTAN y el gobierno de Letonia.

En total, la compañía reunió cerca de u$s1 millón para acelerar el desarrollo y comercialización de un generador energético de doble uso basado en radioisótopos, con aplicaciones tanto en exploración lunar como en satélites estratégicos europeos.

Energía nuclear más eficiente para el espacio

Fundada en 2022 y con sede también en el Reino Unido, Deep Space Energy trabaja en una tecnología que convierte el calor generado por la desintegración natural de radioisótopos -materiales derivados de residuos nucleares- en electricidad.

Según su fundador y CEO, Mihails Šepanskis, la solución requiere cinco veces menos combustible radioisotópico que los generadores termoeléctricos tradicionales (RTG) actualmente utilizados en misiones espaciales.

“Nuestra tecnología, ya validada en laboratorio, tiene diversas aplicaciones en los sectores de defensa y espacial”, afirmó Šepanskis. En el corto plazo, el foco está en desarrollar una fuente de energía auxiliar para satélites estratégicos, capaz de suministrar respaldo independiente de la energía solar.

image
De izquierda a derecha: Linas Sargautis (asesor), Prof. Jnis Priede (científico jefe, cofundador), Dr. Mihails Šepanskis (CEO, cofundador), Olga Barreto Goncalves (BD y directora de proyectos).

De izquierda a derecha: Linas Sargautis (asesor), Prof. Jnis Priede (científico jefe, cofundador), Dr. Mihails Šepanskis (CEO, cofundador), Olga Barreto Goncalves (BD y directora de proyectos).

Satélites más resistentes en un contexto geopolítico sensible

El sistema apunta especialmente a satélites que operan en órbita terrestre media (MEO), geoestacionaria (GEO) y órbita altamente elíptica (HEO), fundamentales para reconocimiento militar, inteligencia de señales, radares SAR y sistemas de alerta temprana de misiles.

La empresa subraya que su generador no está diseñado para armamento, sino para mejorar la resiliencia operativa ante fallos técnicos o ataques no cinéticos.

Šepanskis sostuvo que la guerra en Ucrania evidenció el valor estratégico de la inteligencia satelital. Recordó que en 2025 Ucrania perdió posiciones en la región rusa de Kursk tras una suspensión temporal del intercambio de inteligencia satelital por parte de Estados Unidos. “Esto resalta la vulnerabilidad estratégica de Europa, que depende en gran medida de recursos espaciales estadounidenses”, señaló.

Apuesta a la economía lunar

En el largo plazo, Deep Space Energy apunta a la economía lunar y a programas como Artemis, Argonaut, el rover lunar de la NASA y la ESA, y la iniciativa Moon Village.

La Luna presenta desafíos extremos: temperaturas nocturnas inferiores a -150°C y noches que duran aproximadamente 354 horas, lo que impide depender exclusivamente de la energía solar.

El generador de la compañía necesitaría apenas 2 kg de americio-241 para producir 50 W, frente a los aproximadamente 10 kg requeridos por sistemas RTG tradicionales para una potencia similar. Con una proyección de producción de americio-241 cercana a 10 kg anuales hacia mediados de la década de 2030, la mayor eficiencia podría permitir que las misiones lunares comiencen más de cinco años antes y con un volumen hasta cinco veces mayor.

Además, extender la vida útil de los rovers -capaces de operar durante múltiples ciclos de día y noche lunar- tendría un fuerte impacto económico. Solo el costo de transportar carga útil a la Luna puede alcanzar aproximadamente u$s1,1 millones por kilogramo, por lo que prolongar la operatividad podría ahorrar cientos de millones de dólares por misión.

Respaldo inversor y ambición báltica

Egita Poanska, socia de Outlast Fund, destacó que la empresa encaja con la visión estratégica del fondo: “La tecnología de energía espacial ha estado limitada durante décadas, pero ahora vemos que las piezas finalmente encajan para un verdadero avance”.

PhotoByBrunoKabucis-3

Por su parte, Linas Sargautis afirmó que este tipo de inversiones posicionan al Báltico como un polo emergente de innovación espacial. “Al apoyar a Deep Space Energy, contribuimos a sentar bases sólidas para el futuro de la exploración lunar y del espacio profundo, al tiempo que fortalecemos las capacidades europeas de defensa espacial”, señaló.

Deep Space Energy es además la primera empresa letona seleccionada en el programa DIANA de la OTAN, y ha recibido financiamiento tanto del programa BIC de la ESA como del gobierno de Letonia.

Con un pie en la defensa y otro en la economía lunar, la startup busca convertirse en un actor clave de la nueva infraestructura energética espacial europea, en un momento en que la autonomía estratégica y la exploración del espacio profundo vuelven al centro de la agenda global.

Dejá tu comentario