16 de abril 2008 - 00:00

"21 Blackjack"

Un atractivo elenco joven y el siempre eficaz Kevin Spacey animan la entretenida «21 Blackjack», sobre un grupo de jóvenes matemáticos que, en la realidad, lograron burlar varios casinos de Las Vegas.
Un atractivo elenco joven y el siempre eficaz Kevin Spacey animan la entretenida «21 Blackjack», sobre un grupo de jóvenes matemáticos que, en la realidad, lograron burlar varios casinos de Las Vegas.
«21 Blackjack» (21, EE.UU., 2008. habl. en inglés). Dir.: R. Luketic. Int.: K. Spacey, J. Sturgess, K. Bosworth, L. Fishburne, A. Yoo.

Basada en la historia real de un grupo integrado por seis jóvenes brillantes del prestigioso MIT, que logró burlar varios casinos de Las Vegas y sacarles millones de dólares, «21 Blackjack» cuenta con un atractivo elenco de jóvenes y con Kevin Spacey como el profesor que guía a los estudiantes en el arte de estafar.

Su director, Robert Luketic, («Legalmente rubia») registra con ritmo apropiado el vértigo de los hoteles lujosos y casinos de Las Vegas y saca buen provecho de los ingeniosos diálogos (escritos, entre otros, por el guionista Peter Steinfeld, el de «Tómalo con calma» y «Analízate»).

Conforme avanza el film, entretenido de principio a fin, aparecen algunos aspectos reprochables. Las reiteradas vueltas de tuerca durante la última media hora dan la sensación de que hubo que ajustar mucho el libro original de Ben Mezrich. En cuanto al final, el espectador lo intuirá desde el comienzo de la película, cuando el protagonista genio Ben Campbell (Jim Sturgess) se presenta ante el rector de Cambridge con el fin de solicitarle una beca para estudiar medicina.

A diferencia de otros films de apuestas en Las Vegas, como la saga de la «Gran estafa», en éste, el mecanismo de relojería no se arma con megaoperativos, persecusiones en minicoopers o trucos increíbles para burlar alarmas y sistemas digitales. En «21», la estrategia está en la lucidez de esos cerebros expertos en matemáticas, entrenados para contar cartas y comunicarse mediante un código de señales.

Aunque se requiera astucia para formar parte del equipo en cuestión, la película tiene permanentemente un halo de ingenuidad al resaltar los valores de trabajo y dedicación que definen al aplicado Campbell, pero que vuelven algo inverosímil el tono del film. El secretismo que los envuelve contrasta con el mundo real de los apostadores, de la ciencia y de los dueños de casinos que contratan nuevos sistemas para detectar las caras de apostadores mentirosos. Pero el método más eficaz para atrapar al ladrón sigue siendo a la vieja usanza: instinto, olfato y golpes hasta dejar al embustero al borde de la muerte. Con resonancias de los conflictos de Russel Crowe en «Una mente brillante» o los de Anthony Hopkins y Gwyneth Paltrow en «La prueba», donde a los genios les cuesta vivir en paz en el mundo real, la diferencia en «21» es que a estos genios no los atormenta ser superdotados y se insertan a la perfección en el mundo de los negocios. En todo caso, el dilema aquí es ético, pues el mundo que no queda contemplado es del de la ley.

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