15 de abril 2004 - 00:00
"A mi manera": a 35 años de un éxito que nació por azar
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Frank Sinatra
Un mes después, Claude François graba «Comme d'habitude» en la compañía Phillips. Sólo vende 225.000 copias, un éxito relativo en comparación con los recientes bombazos de Jacques Dutronc («Et moi, et moi, et moi») y Johnny Hallyday («Cheveux longs et idées courtes»). Después de todo -piensa François-, puede que su manager tuviera razón, quizá no debiera haber empeñado tanto tiempo y esfuerzo en este proyecto.
En diciembre, el vocalista canadiense Paul Anka pasa unas vacaciones con la familia de su esposa, cerca de París, y escucha «Comme d'habitude» en la televisión. Fascinado, se hace con una copia del single y negocia con la editora francesa Barclay los derechos internacionales para su propia empresa, Spanka Music. No le gusta el texto original, una historia fatalista sobre la rutina de la vida en pareja, así que decide reescribirla desde el principio, adoptando el punto de vista de un hombre de edad avanzada que mira hacia atrás y se felicita de haber actuado en todo momento de acuerdo con sus propias convicciones.
Un relato de inspiración homérica, una epopeya que enlaza fácilmente con las inquietudes de los hijos de mayo del 68, los nuevos beatnicks agobiados por la Guerra Fría y la omnipresente amenaza nuclear.
Frank Sinatra graba «A mi manera» el 30 de diciembre de 1968 y despierta en su entorno una ola de optimismo que contagia, al otro lado del Atlántico, a Jacques Revaux y Claude François. Este último no llegaría a conocer en persona a Sinatra, pero Revaux aún recuerda su encuentro con La Voz y sus amigos del Rat Pack en un hotel parisiense como «uno de los momentos inolvidables de mi vida».
Poco a poco, «A mi manera» se convierte en una pieza de culto, trascendiendo las previsiones más optimistas de sus propios autores. Una referencia obligada para artistas consagrados y para neófitos sin pretensiones, un caramelo en la garganta de viejos héroes del rock'n'roll como Elvis Presley, divas de la canción negra como Nina Simone, relamidos directores de orquesta como Paul Mauriat, ídolos del pop adolescente como Robbie Williams, iconos del punk como Nina Hagen y Sid Vicious, leyendas del folk como Joan Baez (que la grabó con los Gypsy Kings), raperos como Jay-Z o gargantas educadas en las tradiciones clásicas como Luciano Pavarotti, José Carreras y Plácido Domingo.
Y así, hasta más de mil interpretaciones distintas documentadas, una marca imbatible, que ha proporcionado a Jacques Revaux las máximas distinciones en todo el mundo, «excepto en mi propio país», puntualiza amargamente el prolífico compositor, que hoy preside la Maison de la Musique desde su residencia en Ginebra.



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