La familia protagónica de «A todo o nada», otra exploración de los vínculos en el seno de la clase media baja británica del director de la excelente «Secretos y mentiras».
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En este caso, se trata de una familia compuesta por un taxista, una cajera de supermercado y dos adolescentes obesos. Sus amigos y vecinos completan el cuadro de profunda infelicidad. Entre los secundarios, hay una alcohólica a niveles alucinatorios, una chica embarazada de un energúmeno que la denigra y golpea, un anciano patéticamente libidinoso, una especie de disminuido mental obsesionado con una vecinita en apariencia sin moral, pero efectivamente sin norte (ella es la síntesis perfecta de lo que Casi sin anécdota -vale decir, que ésta es una película en la que «no pasa nada»-,
La tristeza campea en casi toda la película, mediada por los brillantes actores que
Al final, mediante una enfermedad que oficia de herramienta para que aflore lo subyacente,
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