Los artistas Leo Vinci, Juan Carlos Romero, Ricardo Longhini, Daniel Santoro, Diana Dowek, Jorge Garnica, Santiago García Sáenz y Ana Eckell cuentan que fueron invitados por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, para opinar sobre el plan estratégico llamado «Buenos Aires Crea», que tiene como fin diseñar la política cultural para los próximos diez años; que se reunieron con José Luis Castiñeira de Dios y Eduardo Rovner, representante de una consultora con sede en Barcelona, pero que de ningún modo avalan ese proyecto. «Con posterioridad a estos encuentros -denuncian-nuestros nombres fueron incluidos en un documento en el que aparecemos avalando el diseño general de la política cultural a seguir, con definiciones que no compartimos y sobre las cuales no hemos sido consultados».
Con las firmas de Kuitca, Sarlo, Saer, Suárez, Lecuona, Maza, Marín, entre muchas otras, artistas e intelectuales rechazan la intención de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de modificar el régimen de subsidios de los premios municipales. «Queremos que los premios consistan en más dinero, pero que se paguen de una sola vez», habría dicho el secretario Jorge Telerman, dato que para los artistas «implica la eliminación llana de los premios vitalicios». También señalan que en el orden nacional los créditos para los artistas provenientes del Fondo Nacional de las Artes se encuentra interdictos por el Ministerio de Economía.
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Un total de 1350 obras aspiraban al galardón del Banco Ciudad, y luego de entregar los premios, Aníbal Jozami conversó con este diario sobre el poder de convocatoria del arte. «Dicen que en los mejores momentos del cubismo no había mas de 50 artistas con talleres propios en París. ¿Cuántos artistas hay en Buenos Aires? Es difícil decirlo, los críticos del futuro determinarán cuáles y cuántos fueron los grandes de la época, pero las instituciones deben hacer lo posible para que puedan trabajar y producir. La política cultural es una herramienta poderosa, pues puede ser que en este campo -que todavía muchos ven como una actividad para el tiempo libre-surjan las ideas y los proyectos que el país está necesitando para ponerse en marcha».
El hecho de nombrar un jurado internacional para los premios -en el Banco Nación estuvieron Mesquita y López-, persigue el objetivo de que críticos y curadores extranjeros conozcan a los artistas argentinos. Alfons Hug, curador de la próxima Bienal de San Pablo, Lilian Llanes, fundadora de la Bienal de La Habana, y Fátima Ramos, directora de la Galería de Arte Culturgest de Lisboa, participaron del premio Banco Ciudad.
La sanción de la Ley de Mecenazgo redactada por el diputado Luis Brandoni suscitó inmediato repudio. Un grupo de importantes coleccionistas y operadores culturales solicitó el veto de la norma, pues considera que afecta negativamente la participación privada en la financiación de los proyectos culturales. Como siempre, los políticos aseguran que los errores de la ley pueden ser subsanados al reglamentarla, pero la experiencia indica que esos errores perduran y se pagan caros.
El Programa de Pensamiento Visual de Arte Viva, un método educativo de iniciación estética que se aplica en varias escuelas porteñas y las favelas de Rio y San Pablo, llegó con un programa piloto a tres prisiones de España. Frances Reynolds Marinho, presidenta de Arte Viva, cuenta desde allá que el cuerpo de policía y también el de bomberos de Madrid adhirieron al proyecto y «van a saber qué es el arte».
La Fundación Espigas dedicada al estudio y difusión de la historia del arte argentino, nombró nuevas autoridades e incorporó socios benefactores. El flamante Consejo de Administración está integrado por Mauro Herlitzka (presidente), Luis Benedit,Alejandro Gorodisch, Adriana Rosenberg, Carlos Braun, Salvador Carbó, Teresa Bulgheroni, Claudia Caraballo y Eduardo Grüneisen.
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