El Senado italiano sancionó el jueves de noche una ley que prevé penas de hasta tres años de prisión por dopaje que, de esta manera, se convierte en delito, señaló este viernes la prensa italiana.
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Las penas para los infractores pueden ir desde tres meses hasta tres años de prisión, mientras que las multas varían entre unos 2.000 y 40.000 dólares aproximadamente. Asimismo, se instaura una Comisión especial encargada de asegurar la aplicación de esta ley.
Estas penas pueden agravarse si los productos dopantes son suministrados a menores de edad, o si se trata de responsables deportivos reconocidos o de integrantes del Comité Olímpico Nacional (CONI, que oficia de ministerio de Deportes en Italia).
Un médico que administre productos dopantes puede ser apartado de su orden profesional temporalmente, mientras que los traficantes de productos prohibidos pueden ser condenados a penas de hasta seis años de prisión.
Algunos medios deportivos italianos reclamaban desde hace tiempo la adopción de una ley de estas características, puesto que las existentes hasta la fecha no permitían juzgar a los infractores.
De esta manera, el fiscal de Turín (norte), Raffaele Guarinello, logró llevar a juicio al campeón ciclista Marco Pantani, bajo sospecha de dopaje, gracias a una ley destinada a luchar contra las apuestas clandestinas en los partidos de fútbol y los "fraudes deportivos", que prevé una pena máxima de un año de prisión.
La ministra italiana de Bienes culturales, encargada de Deportes, Giovanna Melandri, se congratuló por la adopción de esta ley que ubica a Italia a la "vanguardia" de la lucha contra el dopaje en Europa.
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