Diego Bros: «Sandro nunca dejó de ser un sex symbol. Por
más que haya cambiado el rock por la canción melódica, sus
temas siempre tuvieron fuerza y carnalidad».
"Los rockeros siempre dijeron que Sandro era grasa, hasta que un día lo reivindicaron y grabaron un disco con versiones de sus temas más conocidos. Ya nadie pone en duda su categoría de ídolo popular", asegura Diego Bros. El cantante, bailarín y coreógrafo protagoniza junto a Virginia Kaufmann y Natalia Cociuffo el musical «Quiero llenarme de ti» que el próximo sábado subirá a escena en El Nacional luego de una temporada en el Velma Café.
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Los intérpretes se proponen convocar los climas y la época del autor de «Rosa, Rosa» mediantes la interpretación y dramatización de sus temas «más pasionales», acompañados por una iconografía que incluye, entre otras cosas, una rosa gigante (y asesina) y las habituales batas rojas del Gitano. Los arreglos de Gaby Goldman, director musical del espectáculo, presentan algunas curiosidades, como por ejemplo una curiosa versión de «Por ese palpitar» a ritmo de cumbia. En esta nueva versión de «Quiero llenarme de ti» participará también Griselda Siciliani («Sweet Charity», «Patito feo»).
Periodista: ¿No ofenden a las incondicionales de Sandro las humoradas de este espectáculo?
Diego Bros: No, las aceptan sin problemas porque respetamos a su ídolo. Nos ha ocurrido que coreen las canciones y nos esperen a la salida para sacarse fotos con nosotros. El humor no está dirigido a satirizar o hacer sarcasmos sobre el estilo Sandro, sino que está puesto en algunos enredos de pareja y en historias de amor pasional, es decir, aquello que ilustran las canciones. Ahora agregamos un nuevo tema, «Se te nota», para darle un poco más de comicidad al espectáculo.
P.: Otro clásico...
D.B.: Sí, el drama de un hombre que al ver a su mujer tan distraída sospecha que se ha enamorado de otro. Nosotros incluimos a una supuesta amiga de la pareja que empieza a meter cizaña como para quedarse con él. Los músicos también tienen cierta participación actoral, sobre todo Gaby Goldman que está en el piano.
P.: ¿Usted era fan de Sandro?
D.B.: No. La que escuchaba sus discos y veía todas sus películas era mi madre, por eso me resulta una figura muy familiar. En realidad, la idea de armar un espectáculo con canciones románticas escritas en castellano fue de Virginia Kaufmann y Griselda Siciliani. Cuando empezamos a seleccionar el material nos entusiasmamos tanto con los temas de Sandro que decidimos dedicarle todo el espectáculo. La primera versión la estrenamos en 2006, en el Hotel Faena.Tenía un formato más de café concert.
P.: ¿Con qué criterios armaron el repertorio?
D.B.: A partir de la idealización de la mujer que hacen todas estas canciones. Es como Romeo cantándole a Julieta.
P.: Sandro llegó a molestar a la Liga de Madres con sus meneos de pelvis. Era lo contrario de Palito Ortega, con su pinta de novio familiero. ¿Qué quedó de aquél sex symbol?
D.B.: Sandro nunca dejó de ser un sex symbol. No lo digo únicamente por la euforia con que sus fans le festejan todos sus cumpleaños. Por más que haya cambiado el rock por la canción melódica, sus temas siempre tuvieron fuerza y carnalidad. Nadie como él transmite una pasión tan desbordada y además juega constantemente con el doble sentido. Por ejemplo, en estos versos de «Trigal»: «Soy el molino de tu amor. Trigal, dame tu surco y dame vida», donde la alusión erótica está bien clara.
P.: ¿Sandro vería este show si su salud se lo permitiera?
D.B.: No creo, pero sólo porque él siempre limitó mucho sus salidas. Nosotros nos comunicamos con él a través de su agente. Pero cuando hace dos años le hicieron entrega en el Senado de una Mención de Honor a su trayectoria Sandro invitó a Griselda para que asistiera al acto. Como la conocía de haberla visto por televisión, tenía ganas de hablar con ella. Fue generoso con nosotros, inclusive nos autorizó a grabar un disco con las canciones de este espectáculo.
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