13 de diciembre 2001 - 00:00

Alejandra Espinosa: juego e ironía en una obra original

Obra: Banquillo para no sentarse
Obra: "Banquillo para no sentarse"
L a escultura que Alejandra Espinosa (Córdoba, 1968) propone en su primera muestra individual en Buenos Aires es inclasificable. No responde al vitalismo ni a su contraparte, el mecanicismo absoluto, al constructivismo o a la escultura formalista, minimalista o cualquier neo que se le quiera adjudicar. De por sí el término escultura ha perdido descriptivamente su significado, asociada con el tallado o modelado y que designa una construcción tridimensional.
 
¿Está la obra de
Espinosa dentro de lo «nuevo», considerado esto como librado de la tradición? En primer lugar es notable su capacidad combinatoria de elementos tradicionales como el hierro, el aluminio, la madera y la resina poliester o epoxi para convertirlos en elementos bélicos, amenazadores pero con talante irónico.

Cada una de las obras presentadas remata en un diminuto personaje, cómico, ridículo en su apariencia, minimizado,, un héroe de historieta. Héroe robótico como el de «Sicario» convertido en arma asesina o los tres de «Rompeviento» que quizás jamás logren hacer despegar a ese avión con una suerte de espuela como hélice. «Enhiesto y Solitario», obra que vimos recientemente en Arte Córdoba 2001, se yergue cual Quijote arremetiendo, materialización quizás de las palabras de la artista que dedica su muestra a «aquellas personas capaces de involucrarse en un viaje sin retorno, a moverse sin tregua,a los que siempre van sin preguntar adónde».

Muy cuidada la realización en el aspecto técnico, las esculturas de esta joven artista nos llevan al terreno del juego, función elemental de nuestra vida y que como lo señala Hans-Georg Gadamer en «La Actualidad de lo Bello», «hasta el punto de que no se puede pensar en absoluto la cultura hu-mana sin un componente lúdico». Galería Atica. Libertad 1240. Clausura el 22 de Diciembre.

* «El poder de la Nostalgia» reúne alrededor de 50 obras de Graciela Zar exhibidas en el Espacio del Fondo de las Artes del Centro Cultural Recoleta.

Es ocioso señalar la trayectoria de esta destacada grabadora argentina que, con otros también valiosos cultores de esta disciplina, forma parte de una corriente innovadora pero respetuosa de sus leyes. La nostalgia del título se traduce en la recuperación de postales anti-guas que integra a monotipos y aguafuertes despojadas de artilugios superfluos ya que Zar va en búsqueda de lo esencial.
 
La muestra se inicia con obras de 1987, homenajes a
Claude Debussy, Van Gogh, Duke Ellington, figuras dispares y admiradas por la artista en las que ya aparecen frag mentos de postales. El recuerdo de seres entrañables, de una adolescencia algo lejana pasada junto al mar en viejas fotografías fragmentadas o con sus bordes quemados constituye la «Serie del Mar». Es un verdadero hallazgo la utilización de los elementos del taller, bateas o rodillos, como soporte para esta serie que la saca del convencionalismo del marco, una vuelta de tuerca en la apreciación de esta imagen.
 
Otra serie de gran refinamiento es la de
«Las Lunas». Representadas por un disco de metal sobre el papel y con postales que reproducen obras de esculturas clásicas, estas aguafuertes evocan con sus grafismos el movimiento ondulante del agua. Excelente exposición de una artista que ha recibido importantísimos premios, entre ellos, el Facio Hebequer (1975), el Gran Premio de Honor del Salón Nacional (1986), Konex, (1992), Primer Premio Manuel Belgrano (1994). Clausura el 30 de Diciembre.

Dobarro

Desde 1971, Nora Dobarro realiza exposiciones tanto en nuestro país como en el extranjero, por ejemplo, en la Bienal de La Habana, la Bienal de Arte Contemporáneo de Nimes, Francia, o en instituciones como la OEA. En 1986 integra el Grupo Babel con Juan Lecuona, Héctor Médici, Eduardo Médici, Gustavo López Armentía, premiado en la IX Bienal Internacional de Arte de Valparaíso, y en 1994 recibe el Premio Fundación Konex a las 10 figuras más destacadas del Quinquenio 1987-1991.

Al instalarse en Córdoba en 1994 se vuelca a la imagen fotográfica y realiza una muestra en Buenos Aires que incluyó 130 tomas directas de cielos registrados día a día, pegadas sobre placas de fibra de vidrio acanaladas, soporte que utiliza para
«Escrituras Fotográficas» en 1998. Son instantá-neas, imágenes encontradas durante un viaje o una larga caminata pero que a causa de las concavidades y convexidades del soporte escapan del estatismo quebrando el orden de una foto convencional.

A propósito de lo convexo,
Dobarro comenta que «el cielo de Córdoba es convexo así como todas las formas». A esta suerte de foto en movimiento se agrega la brillantez del material que lo acentúa, desdibujando la imagen. Para esta artista , la fotografía revalida lo real, capta el instante, representa el código de lo contemporáneo: la luz, las sombras, el movimiento y la quietud.

Sin embargo todos los medios de expresión son hechos comunicantes, así se comprueba en su actual muestra en la que, además de fotos, expone objetos (como un
«Banquito para no sentarse») y vuelve a mostrar pinturas. Pero en ellas reina la quietud, el silencio, y la única expresión de contaminación visual está marcada por la presencia de postes que surcan el espacio, tal como se ve desde un auto en movimiento cuando se desplaza por geografías desoladas. Gamas bajas, monocordes, un verdadero contrapunto entre sus fotos y sus pinturas. Se exhibe en Sonoridad Amarilla (Fitz Roy....

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