13 de diciembre 2001 - 00:00
Alejandra Espinosa: juego e ironía en una obra original
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Obra: "Banquillo para no sentarse"
¿Está la obra de Espinosa dentro de lo «nuevo», considerado esto como librado de la tradición? En primer lugar es notable su capacidad combinatoria de elementos tradicionales como el hierro, el aluminio, la madera y la resina poliester o epoxi para convertirlos en elementos bélicos, amenazadores pero con talante irónico.
La muestra se inicia con obras de 1987, homenajes a Claude Debussy, Van Gogh, Duke Ellington, figuras dispares y admiradas por la artista en las que ya aparecen frag mentos de postales. El recuerdo de seres entrañables, de una adolescencia algo lejana pasada junto al mar en viejas fotografías fragmentadas o con sus bordes quemados constituye la «Serie del Mar». Es un verdadero hallazgo la utilización de los elementos del taller, bateas o rodillos, como soporte para esta serie que la saca del convencionalismo del marco, una vuelta de tuerca en la apreciación de esta imagen.
Otra serie de gran refinamiento es la de «Las Lunas». Representadas por un disco de metal sobre el papel y con postales que reproducen obras de esculturas clásicas, estas aguafuertes evocan con sus grafismos el movimiento ondulante del agua. Excelente exposición de una artista que ha recibido importantísimos premios, entre ellos, el Facio Hebequer (1975), el Gran Premio de Honor del Salón Nacional (1986), Konex, (1992), Primer Premio Manuel Belgrano (1994). Clausura el 30 de Diciembre.
Desde 1971, Nora Dobarro realiza exposiciones tanto en nuestro país como en el extranjero, por ejemplo, en la Bienal de La Habana, la Bienal de Arte Contemporáneo de Nimes, Francia, o en instituciones como la OEA. En 1986 integra el Grupo Babel con Juan Lecuona, Héctor Médici, Eduardo Médici, Gustavo López Armentía, premiado en la IX Bienal Internacional de Arte de Valparaíso, y en 1994 recibe el Premio Fundación Konex a las 10 figuras más destacadas del Quinquenio 1987-1991.
Al instalarse en Córdoba en 1994 se vuelca a la imagen fotográfica y realiza una muestra en Buenos Aires que incluyó 130 tomas directas de cielos registrados día a día, pegadas sobre placas de fibra de vidrio acanaladas, soporte que utiliza para «Escrituras Fotográficas» en 1998. Son instantá-neas, imágenes encontradas durante un viaje o una larga caminata pero que a causa de las concavidades y convexidades del soporte escapan del estatismo quebrando el orden de una foto convencional.
A propósito de lo convexo, Dobarro comenta que «el cielo de Córdoba es convexo así como todas las formas». A esta suerte de foto en movimiento se agrega la brillantez del material que lo acentúa, desdibujando la imagen. Para esta artista , la fotografía revalida lo real, capta el instante, representa el código de lo contemporáneo: la luz, las sombras, el movimiento y la quietud.
Sin embargo todos los medios de expresión son hechos comunicantes, así se comprueba en su actual muestra en la que, además de fotos, expone objetos (como un «Banquito para no sentarse») y vuelve a mostrar pinturas. Pero en ellas reina la quietud, el silencio, y la única expresión de contaminación visual está marcada por la presencia de postes que surcan el espacio, tal como se ve desde un auto en movimiento cuando se desplaza por geografías desoladas. Gamas bajas, monocordes, un verdadero contrapunto entre sus fotos y sus pinturas. Se exhibe en Sonoridad Amarilla (Fitz Roy....


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