4 de mayo 2005 - 00:00

Allen: "Tengo poco de un intelectual"

Woody Allen
Woody Allen
Antiguo crítico del «Times», historiador y biográfo de personalidades como Clint Eastwood y autor de documentales sobre Chaplin, Hitchcock, Gary Cooper, Kazan, Scorsese o Capra, el escritor y documentalista Richard Schickel (Milwaukee, Wisconsin, 1933) realizó en 2002 «Woody Allen: su vida y sus películas», film destinado a la televisión.

Su charla con el cineasta se prolongó durante más de cuatro horas, fue registrada por las cámaras y Schickel decidió publicarla al año siguiente en un libro. En la conversación «se abordaron, al menos brevemente, todas las vertientes de su carrera y consideré que virtualmente todo lo hablado tenía interés y merecía ser tenido en cuenta. En el trabajo resultante sólo he practicado algunas correcciones menores». El resultado es «Woody Allen por sí mismo», que acaba de editarse en España.

Existían libros y estudios sobre el cineasta, como el de Vittorio Hösle, titulado «Woody Allen, filosofía del humor» (Tusquets, 2002), o el de Pep Aixalà «Todo sobre Woody Allen» El libro de Schickel (cuya película predilecta de Woody es «Interiores», 1978) viene a cubrir sus últimos e intensos años, aunque también repasa toda su carrera.

Allen
afirma que habría preferido tener «el talento de Eugene O´Neill o el de Tennessee Williams al que tengo yo. Y no me quejo. De hecho estoy contento por tener algún talento. Pero sí es verdad que me gustaría hacer algo importante». No se considera «una persona excesivamente humilde. Cuando empecé tenía grandiosos planes de futuro. Y no he sabido estar a la altura. He hecho algunas cosas bastante buenas. Pero tenía una concepción más ambiciosa del lugar adonde debía haber llegado en el arte. Lo que lo hace doblemente patético es que nunca se me negó una oportunidad. El único obstáculo entre la grandeza y yo soy yo mismo».

Sobre el descubrimiento del cine en su infancia, Allen habla de claves y arquetipos. «El cine es más mitológico que dramático. Desde que era niño siempre supe que, si iba al cine, John Wayne iba a representar un papel determinado, y también sabía que Bogart haría otro tanto, y Cagney, y Gary Cooper, y Bob Hope. Y siempre y cuando representaran su papel yo sería feliz. En realidad, se trataba del mismo mito puesto en escena una y otra y otra vez».

En varias películas suyas («Crímenes y pecados», «Disparos sobre Broadway», «Broadway Danny Rose») aparecen gángsters. Allen admite: «No soy un gángster, pero algo tengo de ese mundo (...) Siento cierta ternura por los gángsters. Siempre me han gustado las películas de Martin Scorsese, porque hace películas de gángsters. Me parecen un lujo». Y se remonta a sus orígenes cuando explica: «La gente no me asocia con los gángsters debido a la imagen que suelo ofrecer en pantalla. Me consideran más intelectual de lo que realmente soy, pero lo cierto es que provengo de las calles de Brooklyn. No soy una persona educada, es decir, no llegué más allá del primer curso en la universidad. Mi padre era un taxista o un buscavidas del billar. Era el encargado de la sala de billar. Trabajó un tiempo para Albert Anastasia como corredor de apuestas en el Saratoga».

También se muestra muy autocrítico, pero admite que «La mirada de los otros» (2002), sobre un director de cine aquejado de una repentina ceguera «es una de las pocas películas, entre todas las que he hecho, que puedo decir que me gustan porque supe plasmar la idea. Trabajé muy duro y las cosas salieron bien. Simplemente tuve suerte».

Dejá tu comentario

Te puede interesar