14 de mayo 2001 - 00:00

Arte BA abre el jueves desafiando a la recesión

Monumento al sánguche de milanesa.
"Monumento al sánguche de milanesa".
El próximo jueves en La Rural, Arte BA, la feria de galerías porteña, abrirá las puertas de su décima edición. Si bien la actual recesión económica no ha perdonado el mercado del arte, el panorama se vislumbra alentador. La crisis agudizó el ingenio, y la estrategia de los organizadores ha sido acelerar la inserción de la feria en el circuito que recorren los compradores internacionales.

Con este propósito convocaron a tres grupos de importantes coleccionistas que llegarán desde San Pablo, Madrid y Nueva York, respectivamente. Los hilos de esta trama se comenzaron a tejer en febrero, con la directora de ARCO, Rosina Gómez Baeza, quien durante un almuerzo que brindó Arte BA en la feria madrileña, comprometió, junto con sus mejores clientes, su presencia en Buenos Aires, incluida Pat Whitman, titular del poderoso departamento de coleccionistas del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Por esa época en Madrid, en una comida en el Teatriz, el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, evaluó el emprendimiento que apunta a constituirse en el mayor acontecimiento del mercado del Cono Sur y decidió prestar su apoyo y acercar el de la Secretaría de Turismo, con el objetivo de mostrarles a los viajeros el mejor rostro de la Ciudad y de la Argentina. Los lazos con Brasil se ataron el año pasado, cuando invitaron a un grupo de galeristas, que ahora regresa por su cuenta y escoltado por varios coleccionistas.

Otro nuevo proyecto que presenta la feria es Espacio Abierto, con el afán de mostrar la actividad artística contemporánea que a partir del año 2000 se incrementó notablemente en la Argentina, hasta el punto de desbordar sus cauces tradicionales y extenderse a barrios como Palermo Viejo o Abasto, y ciudades como Tucumán, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca o Neuquén.

Lo bueno de esta iniciativa es tornar permeable el sistema del arte que la feria ha contribuido a consolidar. Es decir, Arte BA es el escenario ideal para analizar y discutir este sistema, pues al reunir un gran elenco de sacerdotes que lo teje y desteje, permite revisar actuaciones. En suma, que cada cual cumpla su papel y lo respete.

Que los galeristas exhiban su trabajo no sólo como comisionistas o decorando bien el stand, que muestren los catálogos y libros que editan y el trabajo intelectual que sostiene las obras que venden, que cuenten sobre las ferias, bienales y museos del mundo donde lograron incorporar a sus artistas, para hablar de igual a igual con sus colegas extranjeros y poder realizar intercambios ventajosos.

Que los coleccionistas estén atentos, para descubrir los talentos emergentes, aunque les falte marketing; que compren en las galerías, para proveer el sustento del artista y tornar viable el trabajo de difusión que realiza el marchand. Que las fundaciones estimulen la preservación y el desarrollo de la creación con estudiados proyectos de largo alcance, que su acción no se consume tan sólo con el efímero premio anual que asegura el status y las ventajas fiscales.

Que los museos estén presentes, orgullosos de la conservación de sus colecciones, legitimando con su prestigio un arte que se valora por su excelencia, exclusivamente. Que los críticos y los medios de comunicación ayuden a suturar la brecha que existe entre el público masivo que asiste a la feria y la complejidad del arte más actual.

Que los patrocinantes, operadores culturales y funcionarios favorezcan el crecimiento y la integración del arte argentino en el mundo, con políticas culturales adecuadas a los tiempos que corren. Que los artistas den todo de sí. Y toda esta letanía, para que el poder, la gloria y el dinero que otorga el sistema cuando bendice un artista recaigan en quienes por su talento lo merecen y no deben quedar marginados. Como el sistema democrático, el del arte también es perfectible.

La sección Cutting Edge de la feria de Basilea, calcada por ARCO y ahora por Arte BA que la denominó Espacio Abierto, es la vidriera de los discursos rupturistas, donde puede observarse la mayor diversidad formal, y también el sitio propicio para presentar los que trabajan en el margen del sistema, los desconocidos que aspiran al ingreso.

Como
Sandro Pereira, un tucumano de apenas 24 años que, estimulado por los vientos renovadores que llevaron a su provincia profesores como Kevin Power y Jorge Gumier Maier y el coleccionista Gustavo Bruzzone, profundizó un peculiar estilo «pop argentino». Desde hace meses, Pereira no hace más que sacar lustre al «Monumento al sánguche de milanesa», la soberbia e irónica escultura que presentará en Arte BA.


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