22 de mayo 2001 - 00:00

Arte BA perfeccionó diseño y contenidos

Esfera, de Eduardo Costa.
"Esfera", de Eduardo Costa.
(21/05/2001) Arte BA, la feria de galerías porteña que el jueves pasado inauguró su décima edición, impone un llamativo toque de color en una ciudad ensombrecida por la crisis económica. Como un fuego de artificio que se consume fugazmente, la feria derrama durante una semana una lluvia de optimismo en un sector tan castigado como tantos en la Argentina. Aunque, a pesar de la crisis, la producción cultural manifiesta un vigor creciente en todos los campos.

Es llamativo el amplio apoyo institucional que en tiempos de recortes presupuestarios le han otorgado a Arte BA el Fondo de las Artes, las Secretarías de Turismo y de Cultura y Comunicación de la Nación y de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, además de empresas como Repsol-YPF. Auspicios que no hacen más que corroborar que los artistas argentinos han ganado una adhesión social, pública y privada, que nunca tuvieron hasta la fecha.

La ayuda que recibe Arte BA, que demanda una recaudación de 1 millón de dólares para abrir sus puertas, refleja con fidelidad la decisión de estimular el sector de las artes y ensanchar este mercado. El montaje, sobre todo para quienes recuerdan las primeras ediciones improvisadas con esfuerzo en el Centro Cultural Recoleta, se perfecciona año a año. La actual estetización del espacio, con sus amplios pasillos y sus tonos neutros, le brinda ahora un perfil profesional.

Luego, la presencia de algunas galerías extranjeras que exhiben obras excelentes, aunque no son todas por cierto, pero sí Cecilia Torres de EE.UU, Luisa Strina de Brasil, Yvonamor Palix de París, Isabel Aninat de Chile, Enrique Guerrero de México, o Sur, del Uruguay, contribuyen a elevar este año el nivel de la feria.

Status que se condice con el de las argentinas Ruth Benzacar, Cecilia Caballero, Crom Carvajal, Dabbah Torrejón, el centro Cultural Alberto Rouges y Arte x Arte; además de los espacios institucionales, como Sotheby's, Andreani, Grupo Vélox, la Generalitat Valenciana, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de La Plata, Fundación Spilimbergo y Raiña Lupa, Rivière, Gráfica Contemporánea, a grandes rasgos, los mejores stands de una feria cuyo punto flojo ha sido desde sus inicios la dificultad para imponer un criterio selectivo en este rubro.

Pero lo que vale la pena destacar en realidad es la excelencia de varias obras cumbre de grandes maestros, como las de Antonio Berni, Joaquín Torres García, Rómulo Macció, Jorge de la Vega, José Gurvich, Roberto Matta, Ennio Iommi, Líbero Badii, Emiliano di Cavalcanti, Alicia Penalba, Grete Stern y Prilidiano Pueyrredón. Entre las últimas generaciones, artistas como Fabián Burgos, que exhibe dos pinturas estupendas, Martín de Girolamo, con sus provocativas esculturas, Fabio Kacero, con sus acolchados sintéticos, Cristina Schiavi, Amalita Amoedo, Analía Zalazar o el mexicano Gabriel Orozco, entre otros, que aportan una visión del mainstream dominante en los circuitos internacionales.

Las obras de consagrados como
Eduardo Costa, Guillermo Kuitca -presente en varias galerías-, Liliana Porter, Luis Fernando Benedit, Norberto Gómez,Victor Grippo, los brasileños Cildo Mirelles y Tunga y el mexicano Julio Galán, consolidan un buen nivel. Osvaldo Monzo, Nora Correas, Santiago García Sáenz y el tucumano Víctor Quiroga, pertenecientes a la generación intermedia, aportan obras de significativo interés. Pero hay mucho por descubrir, como las fotografías de Juan Traavnik, el arte utilitario de Josefina Robirosa, o el de las presidiarias del taller La Estampa que dirige Coco Bedoya, las librerías y revistas especializadas, además dos cafeterías imprescindibles para hacer un alto si se pretende recorrer la feria de un tirón, en un solo día.

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