Maya Plisetskaya, en sus tiempos de esplendor, fue una
de las ganadoras del Asturias de las Artes. La otra fue la
bailarina Tamara Rojo.
Madrid (ANSA)- Las bailarinas Maya Plisetskaya y Tamara Rojo recibieron ayer el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2005 por su «excepcional trayectoria en el mundo de la danza, en el que son reconocidas como la más alta expresión de sus generaciones respectivas». La veterana bailarina y coreógrafa rusa Plisetskaya, de 79 años, de nacionalidad española, y la joven Rojo, española nacida en Canadá, de 30, se impusieron en las últimas votaciones al arquitecto Frank Gehry, al director de orquesta Claudio Abbado y al cineasta Steven Spielberg.
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El acta del jurado, presidido por el empresario José Lladó, quien dio a conocer el fallo en Oviedo, destaca de Plisetskaya haber convertido la danza «en una forma de poesía en movimiento, al conjugar la exquisita calidad técnica con la sensibilidad artística y humana, ejerciendo su magisterio sobre bailarines jóvenes y consagrados del mundo entero». De Rojo destacó «una combinación incomparable a día de hoy entre la mejor tradición clásica y la exigencia de superar nuevos retos, lo que es prueba de una madurez interpretativa que le otorga una posición de privilegio a los más relevantes escenarios internacionales». Esta es la primera vez en que el Asturias de las artes recae sobre la danza. Informate más
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