Avatares de la TV

Espectáculos

* La monotemática TV de hoy no sólo abruma con tres reality shows que se repiten en múltiples horarios sino que además los televidentes deben soportar sus rebotes en otros programas, en muchos casos desde ya como parte de la campaña de promoción de los canales que los emiten. Cobró la forma de parodia en «El show de Videomatch» (ya lo habían hecho «Petti en vivo» e «Intrusos»), se vuelve el tema de debate en «La Biblia y el calefón» o se presenta a través de una de sus protagonistas, en «Así estamos».

A propósito, a todo el mundo le llama la atención que, según IBOPE, el aburrido «Gran hermano» («Telefé») siga rondando un promedio de 20 puntos, mientras que «El bar» («América») no supera los 5 puntos. De «El bar» hablan casi todos, y de «Gran hermano» muy poco se oye hablar. Y lo más gracioso es que ayer, en el sitio Web del monopolio «Clarín», una encuesta entre sus visitantes sobre preferencias en reality shows arrojaba los siguientes resultados: «El bar» (45,8%), «Robinson» (43,9%) y «Gran hermano» (10,4%). Muy distinto de lo que marca IBOPE.

* En el ciclo que conduce Juan Di Natale a la medianoche por «América», pudo verse a una de las jóvenes que debió abandonar «El bar», Alejandra, creyendo que le lloverían ofertas laborales (como si durante su aislamiento, en el país hubiese bajado la tasa de desempleo). La joven abogada enfatizó que le gustaría que la contrataran en «Cuatro cabezas» para ejercer su carrera y sólo faltó que mirara a cámara en su suerte de «llamado a la solidaridad». Ya hay algunas productoras que impiden, por contrato, que las «nuevas estrellas» sean llamadas para trabajar en televisión. Extraña televisión, pero sobre todo extraña sociedad la que vivimos.

* Respecto de esta distorsión de la realidad, habló Jorge Guinzburg en su programa «La Biblia y el calefón», luego de plantear «los reality shows» como eje del debate. Guinzburg comentó entre risas «Los reality son como el Congreso: todos se preocupan por lo que ocurre adentro pero nadie tiene ni idea de lo que pasa afuera». En lo que al debate respecta, las opiniones sobre el tema resultaron tan pobres como la calidad del tema en cuestión.

* En el caso de «Expedición Robinson» no se vio más que al serio y solemne Julián Weich compenetrado con la «supervivencia» de sus concursantes y unos participantes que parecen condenados a morir de inanición. Mientras el conductor explicó serio y solemne que los exploradores deberán cazar animales y recolectar frutas, así como generar fuego para cocinar, se escucharon los desopilantes testimonios de los protagonistas: una mujer dijo que llevaba consigo un objeto tan importante como la pinza de depilar pues no soporta que le crezcan pelos; otra habló de lo intolerante que se pone con el mal olor ajeno, mientras uno de los hombres dijo que lo peor que podría ocurrirle era despertarse en medio de la noche y encontrarse con una araña.

* En el lanzamiento de «El show de videomatch» no pudieron hacer oídos sordos a los realities y parodiaron a «Gran hermano». El elenco de actores liderado por Pablo Granados y «Pachu» Peña se disfrazó de los participantes de «Gran hermano» de «Telefé» y se los vio sentados en un living, rascándose (una autopublicidad demasiado franca como para impulsar el rating). Respecto a las otras novedades del ciclo de Marcelo Tinelli, cantó Ricky Martin, apareció Diego Maradona que participó de los «Taxiboys», estuvo la actriz de «Betty, la fea», Ana María Orozco, y se inauguró la cámara oculta «El peor día de tu vida», en la que se empeñan en arruinarle el día a una persona.

* Se quejan los espectadores de DirectTV de una permanente molestia visual en la pantalla: el canal, para impedir que su señal pueda ser ilegalmente retransmitida, hace aparecer en el margen inferior izquierdo de la pantalla el número completo que identifica al abonado, lo cual lógicamente ensucia la «imagen pura» que tanto publicitan. Esa larguísima cifra no se ve en los televisores convencionales de 20 pulgadas o menos, pero en los receptores grandes y de buena calidad es fastidiosamente visible. Parece increíble que a esta altura del desarrollo de la técnica, DirectTV no pueda encontrar otra forma de detectar retransmisiones ilegales perturbando la pantalla del abonado que, se supone, buscó «la mejor imagen».

Dejá tu comentario