18 de septiembre 2001 - 00:00

Avatares de la TV

Los que protagonizan un ridículo cada vez mayor son los de «Gran hermano» y su conductora. En contraste con el horror que vive el mundo desde la semana pasada, Soledad Silveyra siguió sonriendo durante el especial del sábado y lagrimeando sólo cuando se conoció que la eliminada de la casa era Carolina.Aunque dedicó unos pocos minutos a explicar que «el 'Gran hermano' mundial decidió que no se comunicará a los habitantes de la casa lo ocurrido en Estados Unidos -expresó con solemnidad-sólo en ese país se violó el acuerdo porque entre las víctimas de los atentados había un familiar de una de las participantes».

Luego de la breve aclaración, los concursantes se congregaron frente al televisor para conocer la noticia más importante de la semana: quién era el expulsado de la casa. Mientras tanto, para que pasen activos estos días, se les impuso una misión «solidaria» (deberán construir camas y coser sábanas para donar a un hogar de niños). Suerte que esa prueba no es tan complicada como la semana anterior, en la que debieron memorizar poemas y tomar lecciones de lengua y literatura. Las abruptas clases de cultura apuntaban a lograr que los jóvenes llevaran adelante una conversación sin decir la palabra «boludo».

Fue marcado durante el fin de semana el contraste entre los programas grabados y aquellos que se emitieron en vivo. Resultó difícil asimilar ciclos de actualidad (especialmente en cable) en los que no se hizo ninguna mención a los atentados, así como resultó acertado que algunos conductores como Marcelo Tinelli o Jorge Guinzburg comenzaran sus programas de humor con una breve referencia a los ataques terroristas. Tinelli pareció justificarse por estar al frente de un programa de humor y expresó: «Todos están esperando a ver qué que seguir adelante».Acertado, sin dramatismo ni omisiones.

  Son cada vez más variados e incompatibles los elementos que se siguen añadiendo al programa de Susana Giménez, lo que deja sentado que los altos números de rating que obtiene (el domingo hizo 20,9 y fue el más visto de «Telefé») obedecen exclusivamente a la figura convocante de la diva. El domingo concursaban varios anónimos en una suerte de «cazatalentos»: se alternaron un hombre que imitaba al Pato Donald, otro que hacía de Jim Carrey en «The Mask» y algunos más que expusieron con esfuerzo pero sin demasiada gracia sus aptitudes. A Susana le costó disimular su falta de entusiasmo ante las tonterías de los participantes. Por caso, basta mencionar que el ganador fue uno que bailaba como Michael Jackson.

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