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5 de septiembre 2008 - 00:00

Avatares de la TV

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Mercedes Morán y Martín Seefeld en el último capítulo de «Socias».
  
  • Sin Marcelo Tinelli, quien suele ser lo más visto del día aunque haya caído a 21 puntos, el mejor rating del miércoles fue para la comedia «Por amor a vos», con 22.3, seguido de cerca por Susana Giménez, quien gracias a la verborrágica y visiblemente perturbada Nazarena Vélez midió 18.3. La vedette fue al living de Susana para hacer catarsis y contarle sobre su separación de Darío Garbellano. Casi no dejó hablar a Giménez y le pidió el teléfono de algún psiquiatra: «Darío me decía que yo hablaba mucho, que no lo dejaba tranquilo durante la noche, y me recomendó ver un médico que me diera alguna pastillita para calmarme. Con él descubrí todo en la cama, antes era una boba de control remoto», dijo Vélez, de quien ayer ya se decía en los programas de chismes se habría reconciliado con Garbellano. No obstante, le rindió a Giménez pues era evidente que estiraban todo lo posible el monólogo de la Vélez pues el minuto a minuto marcaba picos.

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  • El tercer lugar del bajo rating de miércoles fue para «Vidas robadas» (16.6) que sin dudas repunta conforme se acerca su final y cuarto quedó «Socias» con 15.1 y un capítulo donde volvió a destacarse la de siempre: Mercedes Morán. Su personaje atraviesa una crisis tras haberle blanqueado a su esposo (Víctor Laplace) que todavía siente algo por un ex (Martín Seefeld). Morán transmitió de manera inmejorable una angustia extrema con el pecho oprimido reflejado en su rostro al borde del llanto.   

  • Su transcurrir melancólico y sensible durante el día y la noche, siempre en el estudio de abogadas donde trabaja, le generaba además tremendos lapsus (por caso, vagina por pachmina) y sufría confusiones y alteraciones en la memoria. Todo con justa dosis y sin excesos, al revés de quien ya no parece tener retorno del tono estridente y exagerado: Andrea Pietra. Su historia fue buena, sobre una amiga del secundario que la consultaba por haber sido discriminada para ingresar a Estados Unidos a causa del HIV. Dio nombre al capítulo, «La caída». Caso: HIV», que tuvo asesoramiento de contenidos brindado por la Fundación Huésped.

  • En la guerra de primicias que enfrenta a los canales de cable de noticias. ganó ayer «C5N». Desde las 8.30 todos los móviles se habían apostado en la Estación Castelar para exponer el minuto a minuto de la ira de los pasajeros por las demoras de los trenes, primero, y más tarde los destrozos e incendios por parte de encapuchados. «C5N» mostraba imágenes más elocuentes desde su helicóptero y fue el primero en advertir sobre el primer incendio en la estación Merlo. Televisó en directo con su cámara aérea hasta que el fuego se extinguió. En cambio, el resto de los canales seguía con Castelar, y lo insólito fue «Crónica», con flashes de Daniel Scioli inaugurando escuelas cuando la actualidad estaba en los destrozos de trenes. «TN» reaccionó más tarde y tuvo el incendio en Merlo pero sólo a través de imágenes enviadas por televidentes a través de camaritas digitales.   

  • En cuanto a las coberturas de los movileros, «C5N» protagonizó el papelón del día, con extrañas agitaciones de una notera que parecía extasiada. Recordó en algo a los jadeos de José De Zer mientras corría. Inmediatamente cortaron en «C5N» el audio de la mujer y optaron por el relato del conductor del piso, quien seguía los acontecimientos a través de las imágenes y no desde el lugar de los hechos. Mejor eso que las agitaciones. «TN» titulaba «Urgente, 4 trenes parados, 7 vagones incendiados», mientras «C5N» insistía en enfantizar que no había presencia policial (10.30, antes que llegara la Federal). «Ya van dos horas, la policía no aparece, no hay ni un detenido» opinaba el videograph de «C5N».

  • Dos más de «C5N»: el miércoles Gerardo Rozín, con lentes oscuros (no por emular a los «CQC» sino por conjuntivitis) presentó el programa que lo sucedía como «el mejor del canal, no se lo pierdan». Se trataba de algo ya visto en «TN» hace diez años: «Detras de las noticias», donde muestran el backstage de movileros y camarógrafos durante la cobertura diaria. El caso era el de la viuda de Forza y el pelotón de cámaras y micrófonos intentando interceptarla («No la conocemos así
    que estamos atentos, creímos que era esa rubia de anteojos negros pero erramos», confesaba una movilera) ¿Interesará al televidente ese detalle del trabajo cada vez es más salvaje en el que los medios se sacan los ojos para captar una imagen o una voz, sin saber si en realidad sirve?  

  • Ayer se vio el detrás de escena de la furia de pasajeros y desmanes, donde un movilero de radio perseguía a un hombre robusto, sin saber de quién se trataba: «A ver, a ver, vamos tras él, todos los periodistas lo persiguen, nosotros también, pero, ¿alguien sabe quien es? ¿Ah, el jefe del operativo? A ver que puede decirnos». Claro que el policía se ocupó de cuestiones más urgentes que dialogar con movileros y los cortó en seco.

  • Acaso para demostrar que no quedaron ríspidos rencores, Rosario Lufrano volverá a «Canal 7» tras su paso por la gerencia artística que dejó cuando Alberto Fernández renunció a la Jefatura de Gabinete. Lufrano conducirá un periodístico semanal de actualidad con entrevistas y debates, desde el próximo mes. La emisora estatal afianzará la línea de difusión de juicios o documentos vinculados con los crímenes de lesa humanidad, como lo hizo con Bussi y Menéndez la semana pasada. Anteayer en «Lo pasado pensado» se vio completa la conferencia de prensa de Jorge Rafael Videla en diciembre de 1979. El documento circuló siempre editado y reproducido en textos o fotos (es aquel en donde Videla dice «Los desaparecidos no están ni vivos ni muertos, están así, desaparecidos») y anteayer fue la primera vez que pudo verse completo.
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