(20/04/2001) * La ceremonia estuvo claramente diseñada y programada para su transmisión en diferido por televisión. Se entregaron 29 premios en un tiempo récord de dos horas y media, y con numerosos shows musicales de por medio. Era frecuente ver a los invitados atinando a levantarse para dar una vuelta en momentos en que se anunciaba la pausa, pero el lapso era tan breve que a los treinta segundos se encendían las luces y la idea del paseo debía ser abandonada. En lo que sí se derrochó tiempo fue en las extensas pruebas de sonido a telón cerrado que en vano hicieron Los Caballeros de la Quema y Leopoldo Federico, ya que el sonido fue paupérrimo, y las saturaciones, frecuentes y ensordecedoras. Una lástima.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
* Si hubo un gran olvidado en el encuentro, ése fue Charly García. Se lo vio sentado entre el público, secundado por quien dice ser su íntimo amigo, «Pipo» Cipolatti. A este último se lo vio tanto más excitado que a García, que miraba el escenario con una tranquilidad poco frecuente. Pero Cipolatti explicó que lo que realmente le pasaba a Charly era que estaba inmensamente aburrido. No era para menos, en un ámbito en el que el brillo estaba dado por las lentejuelas del vestido blanco, casi transparente, que lucía orgullosa la cantante tropical Noelia, ganadora del premio a la mejor artista de su rubro.
* El aburrimiento de Charly se incrementaba a medida que iban pasando las numerosas categorías en que estaba nominado y no ganaba ninguna. Aunque sí pudo darse el gusto de subir al escenario y exhibir su traje pintado con aerosol y palabras de protesta cuando le otorgaron el premio a la mejor portada. Sus palabras fueron las de siempre: «Say no more».
Dejá tu comentario