El azor es un ave de rapiña, plumaje sencillo y vuelo silencioso. “Azor”, se titula esta obra, suerte de thriller contenido. Pero no alude directamente al ave. Nada está aquí directamente aludido, pero, sin que aparezca señalado, casi todo es evidente. La acción transcurre en el segundo semestre de 1980, cuando ya poco queda de la guerra, la “tablita” empieza a fallar y algunos negocios son tan inestables como siempre, pero más sucios que de costumbre.
“Azor”: lúcido retrato moral de suizos y argentinos en la dictadura
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Azor. La acción transcurre en 1980, cuando la “tablita” empieza a fallar.
A Buenos Aires llega el titular de un banco privado suizo, con su esposa. Pocas veces lo veremos sin traje y corbata. Serio, juicioso, piensa ver a unos viejos clientes, concretar algo con uno nuevo, inestable, y entender en qué andaba su socio cuando se hizo humo, qué riesgo podría tener la empresa, o qué ventaja. El socio era un tipo comprador. Una señora fina, elegante, lo recuerda como el compañero ideal para ciertos viajes a Suiza. No solo por eso, también era un tipo arriesgado. En algún lugar dejó una contraseña, un nombre que el recién llegado deberá interpretar. Una vez que lo interprete, deberá decidir si asume el mismo riesgo que tomó el otro, o se mantiene en terreno civilizado. A su alrededor la gente parece correcta (pero muy poca puede llamarse decente). A esa altura ya sabremos el significado de azor. Lo decisivo será lo otro, la revelación final, que no tiene que ver solo con esa época.
Por ahí va la intriga, que en cierto modo puede asociarse con los ambientes y los planteos morales de Graham Greene. El director suizo Andreas Fontana, nieto de banquero, conoce el paño y sabe pintarlo. Fabrizio Rongione, actor habitual de los hermanos Dardenne, da la expresión justa. Stéphane Cléau es la esposa que aparenta estar al margen pero marca el terreno (mujer de personajes temibles, recuérdese “La habitación azul”). En el reparto, de rostros precisos, sobresale un debutante tardío, Juan Trench, encarnando a un viejo estanciero todavía derecho, pero ya quebrado. Lo acompaña, como una despedida, el “Estilo pampeano” de Abel Fleury en la guitarra de Alejo de los Reyes.
“Azor” (Suiza-Argentina-Francia, 2021). Dir.: A. Fontana. Int.: F. Rongione, S. Cléau, E. Medeiros, J. Trench.




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