11 de marzo 2008 - 00:00
Bandas virtuales: la música afianza su poder en la Red
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«Gorillaz » junto con «The Glammers» (donde participan argentinos) son hoy las bandas virtuales más famosas de Internet.
«Para que el negocio funcione, creemos primero en el proyecto como desafío artístico para llegar en el futuro al disco completo y despuésalgún contrato discográfico o descargas digitales pagas», indicaron los integrantes de «The Glammers».
En este sentido, si bien plataformas como Youtube, Myspace, Facebook, Ilike o Flickr, funcionan como medios gratuitos de intercambio y difusión de música y videos, el negocio radica justamente en su popularidad y masividad, lo que lleva a las empresas a publicitar. El caso emblemático es Youtube, que fue adquirido por el un gigante como Google y dejó a sus creadores la módica suma de 1.650 millones de dólares. El equivalente que esperan estas bandas de Internet es el disco primero y luego los megashows en vivo y giras mundiales.
Otro caso de sitios de descarga que comienzan sin ganancia es el de la radio francesa Deezer, que ofrecía escucha legal e ilimitada, hasta que cerró acuerdo con Sony-BMG por el cual se le permitía la difusión de 165 mil títulos.
Los proyectos musicales o radiales que comienzan en de Internet tienen su equivalente en el arte visual, con galerías virtuales que permiten exponer a artistas que de otro modo no tendrían espacio en galerías «reales». Un ejemplo es www.artistasdelatierra. com.
En la rama literaria puede pensarse un proceso similar con la escritura en blogs, que por su originalidad derivaron en pedidos de editoriales para convertirse en libros a la vieja usanza. Como todas las ramas del arte tienen más lugar en el mundo virtual que en el real, sus creadores, tanto como los usuarios, defienden las descargas de música, películas y las radios en Internet. Pero esta democracia virtual recibe la condena unánime de parte de discográficas y estudios de cine, por sostener que fomentan la piratería.
Sin embargo, no son pocos los caminos posibles para que el público pueda acceder a la música y películas, sin por ello privar a los músicos y realizadores de subsistir del rédito económico. Lo más frecuente en cuanto a música es el acceso libre a ciertos contenidos con la necesidad de pago para llegar a la totalidad. También es habitual que programas que se emiten por radios de Internet puedan ser oídos en vivo pero no grabados, hasta pasada una semana de su emisión, con lo que ganan por la suscripción de aquellos que quieren acceder a su grabación el mismo día de emisión.
Lo mismo ocurre con las series televisivas que se descargan de la web, a las que se puede acceder al día siguiente de su emisión en vivo en TV. Con esta lógica, se permite tanto al creador y productor como al usuario, de disponer de los contenidos, sin perjudicar la ganancia económica que tiene el «vivo» vía publicidad.
Existen decenas de radios con programaciones a medida del oyente, con cientos de opciones de canales: música por décadas, música por estilo, y hasta el nicho de la electrónica tiene su exponente en la Digitally Imported Radio, que ofrece diferentes canales del género: trance, progressive, house, chill out, etc. Last.fm, usada en doscientos países y adquirida el año pasado por la cadena CBS, ofrece escuchar canciones de determinado artista, con sólo ingresar el nombre deseado en la búsqueda. Como el Emule, pero en vivo y en directo, sin pasar por la descarga previa pues se trata de radio on line.



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